Carreras urbanas de arcade puro hacen su entrada en Wii. La mítica saga Cruis’n sigue su camino.
La base jugable, con todo, reside en el modo arcade, y para algunos será, de hecho, el núcleo real de
Cruis’n. El problema es que resulta terriblemente escaso por sus pocos circuitos y bajísima dificultad, que hace que se supere en unos tres cuartos de hora. Al final, lo que nos puede dar más horas de entretenimiento es meternos en las opciones de personalización de los coches. El mundo del tuning está representado en el juego, no podía ser de otro modo, pero de una manera escasa y limitada a todas luces. No hay opciones suficientes ni a nivel estético ni técnico, por lo que en realidad es poco más que anecdótico: podemos aplicar una mejora al vehícula antes de cada carrera, de manera independiente a nuestro poderío económico (sólo sirve para conseguir más coches). Está mal implementado, no es lógico ni verosímil, y se podría discutir incluso si esas mejoras son realmente palpables.
El control, eso sí, es bueno. Sólo necesitamos el mando remoto y, como es de esperar, se coge este mando en posición horizontal, con las dos manos, y se gira inclinándolo. Responde bien, lo que es lo mínimo exigible, y hace que el título se pueda disfrutar a nivel jugable pese a sus carencias en cuanto a nivel técnico y escasez absoluta de contenidos. La respuesta de los coches, por otro lado, resulta irreal, con una física imposible que, por lo que creemos, se ha introducido para buscar cierto nivel de espectacularidad (que no logra), con saltos exageradamente largos.

Pero el control no sirve de mucho en un juego de velocidad cuando las carencias a nivel técnico van más allá de pocos polígonos y texturas paupérrimas, para dar el salto a fallos gráficos. La tasa de imágenes por segundo es escasa y, además, inestable, con tirones, ralentizaciones y todos los errores posibles reunidos para la ocasión. Además, la distancia de dibujado del horizonte es mínima, con un muy molesto efecto
popping, e incluso nos podemos encontrar con que una de sus características más interesantes (cambiar de canción sobre la marcha) produce... sí, más ralentizaciones y tirones al hacerlo. De esta manera, la experiencia de juego se hace molesta, y si bien podemos perdonar el notable retraso técnico el que la desarrolladora haya sido incapaz de corregir los errores y defectos va más allá de lo justificable. Del mismo modo, es evidente que no se ha hecho ningún trabajo de optimización en cuanto vemos los abusivos por cantidad y duración tiempos de carga. Está claro que no se ha puesto ningún empeño en hacer algo bueno.
El diseño de coches y circuitos destaca por las peligrosas aristas, pero al menos nos ha sorprendido el que se haya conseguido que las ruedas parezcan redondas. La carga poligonal es mínima, y las texturas varían entre lo ridículo y los colores planos. No es que Wii tenga un catálogo en el que destaquen los juegos que hayan sabido aprovechar sus características técnicas, pero está claro que aquí se ha cogido un juego tal y como estaba hace cinco años (momento en el que ni siquiera era puntero o destacable, sino más bien muy mediocre y prescindible) y se ha adaptado el código para funcionar sobre el nuevo sistema, y ni siquiera bien. De esta manera es fácil que la anodina música techno que nos hacen sufrir sea lo más destacable del juego, pero al menos podemos ir cambiando de tema con el botón B del mando. Al menos sirve para disimular los efectos especiales, repetitivos, entrecortados y enlatados.

Conclusiones
Está claro que cada juego aumenta el catálogo de una consola, y que hay público para todo tipo de videojuegos. Quizás no todos aprecien un puzle, pero es positivo que una consola tenga variados representantes de ese género. Lo mismo sucede con la velocidad, pero la verdad es que es difícil que
Cruis’n pueda llegar a satisfacer las necesidades jugables de alguien. Destaca por abajo en muchos aspectos, se queda en la más fría mediocridad en otros, y no tiene ningún punto bueno, ni una personalidad reseñable. Absolutamente nada nos hará echar la vista atrás por este juego pasado un tiempo, de hecho lo mejor es intentar olvidarlo o hacer como que no sucedió.