La Segunda Guerra Mundial se estrena en la consola Wii de Nintendo.
Uno de los cambios de este Call of Duty 3 es el paso a mejor vida de la barra de energía, y por lo tanto de los botiquines. Como está empezando a ser moda en el género, cuando recibamos daños el juego nos lo indicará de manera visual, los bordes de la pantalla se teñirán de rojo, y entonces sabremos que es el momento de buscar cobertura y recuperarnos durante unos segundos. En el nivel normal de dificultad el tema de la salud es bastante "permisivo", por decirlo de algún modo, y podremos sobrevivir a varios disparos consecutivos e incluso al impacto de una granada que no esté demasiado cerca. En niveles más avanzados, naturalmente, la cosa cambia. Hablando de granadas, están mucho más presentes en esta tercera entrega que en las anteriores versiones para consola. Hay granadas de fragmentación y de humo –estas últimas son las que menos se le ocurre usar a uno, pero resultan útiles-, y los enemigos también las usarán con frecuencia. Un icono nos indica dónde hay granadas, ayudándonos así a no ser víctima de ellas.

El diseño de los niveles es muy bueno. Hay momentos de gran intensidad, otros más tranquilos, pero siempre estaremos haciendo algo, con un objetivo interesante en marcha, por lo que resulta un juego muy entretenido. Las misiones no se limitan a ser meros corredores de un punto A a un punto B, sino que los escenarios son bastante abiertos y su diseño es muy coherente. Los objetivos que nos pedirá el juego son también muy variados, desde el clásico avance en grupo hacia una posición hasta marcar objetivos a la artillería, pasando por misiones de demolición, protección de una posición e incluso rescate de rehenes. Los objetivos se van sucediendo en las misiones, y son lo suficientemente variados como para que el juego jamás se haga monótono en sus alrededor de diez horas de duración.
A nivel gráfico, Call of Duty 3 es correcto, pero está lejos de lo que esperamos ver en esta consola. Es cierto que la Wii es inferior técnicamente a las consolas Xbox 360 y PlayStation 3, pero Call of Duty 3 parece un juego de GameCube, lejos del nivel de Red Steel o The Legend of Zelda: Twilight Princess, juegos que aprovechan mucho mejor la discreta, pero por el momento inexplorada, potencia gráfica de Wii. Los escenarios están bien hechos, pero con unas texturas poco variadas, y lo mismo puede decirse de los enemigos y aliados, que cuentan con un buen modelado pero con un repertorio de animaciones no demasiado logrado. Los efectos gráficos están a un buen nivel, mientras que el motor gráfico mueve el juego bastante bien, aunque con alguna que otra ralentización en ocasiones. Un apartado correcto, pero muy mejorable.
El sonido es lo mejor del juego. Call of Duty 3 cuenta con una fantástica banda sonora, interpretada por la orquesta sinfónica de Eslovaquia y compuesta por Joel Goldsmith, que le da al juego un toque épico. Los efectos de sonido son muy variados, y ganan cuando se utiliza un equipo de sonido Dolby, puesto que las batallas llegan a hacerse muy intensas y el sonido envolvente crea una inmejorable ambientación. Finalmente, está muy bien doblado al castellano y hay numerosas escenas cinemáticas y conversación entre soldados durante las misiones.

Call of Duty 3 es un buen juego de acción, una buena opción para los flamantes usuarios de la consola de Nintendo que quieran hacerse con un juego en primera persona. Sin embargo, tiene el gran handicap de carecer de un modo multijugador, uno de los grandes atractivos de las otras versiones, y no logra ofrecer un sistema de control verdaderamente sólido, ni un despliegue gráfico a la altura de las circunstancias. Cumple como juego bélico en el lanzamiento de la consola, y como gran franquicia que se estrena, pero no es, ni se acerca, al culmen del género que esperamos ver en Wii.