Cuando la base es buena, la revisión de un clásico no puede fallar.
El clásico Blaster Master, originario de NES, lleva algunas semanas disponibles en la Consola Virtual, y ahora nos llega su revisión para WiiWare,
Blaster Master Overdrive, que promete mantener su espíritu clásico y al mismo tiempo adaptarse a los tiempos modernos. Pero lo logra a duras penas.
En el caso de la versión española lo primero que nos encontramos es una traducción patética e insoportable, llena de faltas de ortografía, palabras inventadas, y con una sintaxis poco o nada coherente. La historia es mínima, pero lo suficiente como para que resulte enervante, y las faltas se prodigan hasta en el menú principal del juego. No hablamos de una falta o errata aislada (que hemos visto en multitud de juegos con ingentes cantidades de texto, y otros con menos palabras, pero con la mala suerte de que se les cuele en un sitio recurrente), sino de algo que no se entiende de ninguna manera. Nadie ha revisado en ningún momento este texto, y la sensación que transmite es deplorable, sobre todo porque pagas 10 euros por el juego y no hay opción de cambiar el idioma: se selecciona automáticamente por la configuración de la consola.
Superado este trance, nos queda un juego que adapta un duro título clásico a cánones más actuales, pero lo hace francamente mal en muchos aspectos. Por ejemplo, no hay soporte para el formato de televisión 16:9, así que las franjas negras son enormes. En el nuevo Castlevania con estilo retro que Konami lanzó para WiiWare sucedía lo mismo, pero había opción de configurar la imagen a nuestro gusto y el resultado era muy positivo; aquí no hay esa opción.
Otro cambio es que se ha buscado aprovechar las diagonales del mando (en NES no se podía), y eso mejora mucho el control del personaje cuando está fuera de su transporte y el juego pasa a una perspectiva superior, casi cenital (aunque con cierto ángulo), pero apenas se percibe al manejar el vehículo motorizado SOPHIA, auténtico protagonista del juego.
El control es mucho más fino y no resulta tan frustrante como en el original, pero está muy lejos de ser bueno. La sensación es que se ha intentado hacer algo mucho más cercano a, quizás, los últimos Metroid bidimensionales en su respuesta y manejo, pero al final se queda tan sólo un paso por delante del original de NES, lo que, teniendo en cuenta que se ha publicitado mucho su mejor manejo, nos lleva a concluir que el objetivo no se ha cumplido.
Se salva y disculpa en ese terreno, por tanto, por el sabor retro, innegable, que emana el título. Y, desde luego, no podemos negar que sea mucho más accesible que el original, pero es que en NES el título era duro y árido en su control hasta el extremo.