Maneja la gravedad a tu antojo en Orbient, la última propuesta de la serie de juegos Art Sytle.
Por último, cabe señalar que, cuantos más satélites consigamos en cada nivel, mayor será nuestra puntuación y más oportunidades tendremos de conseguir el éxito en los niveles siguientes, ya que por cada satélite que obtengamos (incluyendo entre éstos a las lunas y a las estrellas objetivo) conseguiremos un punto de salud más aparte de los que ya tuviéramos al iniciar el nivel. Y, sin duda, estos puntos suplementarios nos harán mucha falta, ya que el nivel de dificultad de algunos de los niveles es bastante elevado.

El título no cuenta con ninguna modalidad de juego alternativa: deberemos de completar los cinco niveles que se nos proponen para cada una de las seis galaxias del juego, aunque, como ya hemos mencionado, podremos desbloquear algunos niveles suplementarios de mayor dificultad en caso de recoger todas las lunas y al completar el juego en toda su extensión. A pesar de no contar con ninguna tabla de puntuaciones en línea, o ningún modo multijugador de ningún tipo, la experiencia de juego es francamente adictiva y agradable, con lo que la rejugabilidad en este caso está asegurada.
Apartado técnico
El apartado gráfico de Orbient no luce nada mal, sobre todo en lo que respecta a los efectos de iluminación, destellos y colorido del juego. Los fondos son demasiado estáticos, eso sí, y francamente se podría haber cuidado un poco más el diseño de los diferentes planetas, ya que, en muchas ocasiones, se parece demasiado al juego original de GameBoy Advance. A pesar de todo, el juego luce bien, a pesar de su sencillez, y se agradece que no haya demasiados elementos en los escenarios que puedan distraer la concentración del jugador.
La música cuenta con unos temas de fondo muy discretos, aunque realmente consiguen crear una ambientación muy lograda (muy dentro del estilo de las bandas sonoras de películas de ciencia-ficción y narrativa extra-terrestre). Al hacernos con los diferentes satélites, la música irá cambiando, pasando de ser una serie de tonos repetidos hasta la saciedad a una auténtica sinfonía electrónica y minimalista. Eso sí, estas melodías las escucharemos siempre sobre los temas de fondo de cada nivel. La verdad es que el efecto está muy conseguido, y nos instará a conseguir todos los satélites posibles para ver cómo va cambiando la música del juego. Por otro lado, en caso de conseguir la luna de bonificación, escucharemos una melodía tranquila y apacible que anulará el resto de sintonías del juego.
La jugabilidad del título es excelente, recordándonos la de algunos clásicos de los videojuegos como
Asteroids o
Lunar Lander. Por otra parte, su sencillez lo hace adecuado a todo tipo de público, aunque requerirá en ocasiones de mucha paciencia y tesón, sobre todo en los estadios más avanzados del juego. La variedad de escenarios y entornos es suficiente para que el jugador no se aburra, y la voluntad de superar las propias marcas y mejorar la puntuación de cada nivel, sin duda, aseguran la rejugabilidad del título.
Conclusiones
La última propuesta de Art Style se presenta como un título original y adictivo como pocos, así como un perfecto complemento a sus dos predecesores. Sin duda, se trata de un juego enfocado para un tipo de público en concreto, ya que es un título que podremos jugar relajadamente, aunque demandará de toda nuestra atención y concentración en muchos momentos, aparte de paciencia y voluntad en los niveles de mayor dificultad. Su belleza gráfica y sonora, conjugada en una sencillez evidente pero que destila buen gusto por los cuatro costados, es su mejor carta de presentación. Su capacidad de enganchar al jugador, su mejor cualidad. Y, cómo no, su precio es la mejor razón para no dejarlo pasar bajo ningún concepto.