Una nueva competición está a punto de comenzar en el año 2054. ¿Te apuntas?
El generalmente bien surtido género de la velocidad en la portátil de Sony recibe a un nuevo miembro de la familia. StateShift gustará a los jugadores de la conducción arcade ambientados en un ambiente post apocalíptico, en el que cualquier medio es válido para cruzar la meta el primero.
Estrategia con sabor japonés
La propuesta de
StateShift no es demasiado original (ni pretende serlo) para aquellos que en su momento conocieron cierto título de Psygnosis para PlayStation:
Rollcage. Quizás con la intención de cambiar ligeramente de registro y a la vez mantener la esencia de la afamada saga Wipeout, la compañía decidió lanzar un juego en 1999 de carreras con vehículos de cuatro grandes ruedas, armados y la habilidad de subir por las paredes y techos de túneles gracias a la inercia. Su moderado éxito dio lugar a una secuela, que pasó ya completamente desapercibida en pleno apogeo de las por entonces nuevas consolas, PlayStation 2 y Dreamcast.

Engine Software recoge el testigo con este juego que viene a sumarse al ya extenso y de gran calidad abanico de juegos de velocidad para PSP. La portátil de Sony posee además ya dos entregas de
Wipeout, por lo que cabe preguntarse si hay hueco en el consumidor con
StateShift. La respuesta es si, para quién busque carreras desenfadadas, aunque este juego no marque un antes y un después en el género y no es uno de los máximos exponentes técnicos o jugables de la velocidad, un género muy bien surtido en la pequeña portátil de Sony.
StateShift sitúa la acción en un futuro cercano y apocalíptico tras unas guerras y una crisis a escala mundial que ha relegado a gran parte de la población a vivir en suburbios con una única alegría, que además atrae tanto a ricos como pobres: el nuevo deporte Rey. Unas carreras de bólidos que por fin se convierten en legales mediante un torneo es la disculpa perfecta para el marco del juego y los seis diferentes personajes (no todos disponibles desde el principio), cada uno con un bólido diferente. Tras seleccionar a nuestro héroe de los dos desbloqueados, comenzaremos a jugar, y los
stateshift conseguidos con cada uno no serán transferibles al resto, por lo que se aumenta la vida del juego si se desea completar al 100% (es necesario terminar el campeonato con el resto).
Pero ¿qué son los
stateshift?. Como jugosa novedad frente a otros títulos, los vehículos disponen de un marcador de energía que permite utilizar una serie de mejoras que afectan incluso a la conducción. Además del modo
Ghost que nos hace invulnerables ante ataques enemigos o evitar peligros de la carretera, o de
Mammoth que otorga fuerza contra choques y la capacidad de destruir a oponentes arroyándoles, encontramos dos habilidades interesantes.
Dragster por ejemplo acelera el bólido limitando nuestro control, y
Scorch aumenta la maniobrabilidad. No todas estas ayudas están disponibles desde el comienzo, y su uso depende de la citada barra de energía. Recuperarla tras su uso es sencillo y hay dos alternativas, una obteniendo del recorrido cargadores, y otra, inspirada en las sagas Burnout o Ridge Racer, con los derrapes. Los
stateshift se activan, a falta de más botones, mediante combinaciones de los gatillos; así tenemos que
Dragster, el primero de ellos (que hace las veces de turbo) se consigue mediante la pulsación de L una vez corta seguida de otra más larga que determina el impulso. No es demasiado intuitivo, pero tras los tutoriales (una pequeña prueba en un circuito a modo de "examen de conducir") el jugador se hará con ellos.

Las armas en el juego resultan escasas en comparación con
Wipeout, pero realmente encontramos las más esenciales, tanto por sus usos como alcance. Cuatro dañinas artimañas que van desde los misiles, las minas para impactar en perseguidores, granadas de deflagración y un impulso de energía mortal para los corredores situados en cortas distancias. Útiles contra cualquiera de los hasta dieciséis oponentes en carrera, ellos pueden fijarnos como objetivo, lo que activa un aviso en pantalla que puede salvar nuestra partida si activamos el modo
Ghost o fantasma. Este indicador muestra el arma y los segundos antes de su uso, para replantear la estrategia o realizar un brusco volantazo y evitar el impacto.