| Gráficos: | 6 | |
| Sonido: | 6 | |
| Jugabilidad: | 7.5 | |
| Diversión: | 8 |
| Total: | 7.2 |
| PSP > Análisis > Samurai Warriors | Página 1 de 3 Siguiente |
Koei Entertainment se ha convertido en una de las grandes editoras de Japón en los últimos años gracias, sobre todo, a su saga Dynasty Warriors, que introducía la acción “yo contra el barrio” en batallas masivas, ambientadas en el contexto del poema épico chino El Romance de los Tres Reinos, lo cual daba al juego una historia de personajes legendarios y carismáticos. Tras varias entregas de éxito la compañía decidió probar suerte con la misma fórmula pero con otra de sus historias recurrentes, la de la guerra civil japonesa (La Ambición de Nobunaga), obteniendo también un gran éxito.

En el caso de la PSP, el lanzamiento de la consola estuvo acompañado de Dynasty Warriors, una adaptación a las portátiles de la fórmula de los juegos de consola pero convenientemente adaptada, dividiendo los grandes campos de batallas en sistemas de mini escenarios interconectados entre sí. Como ya dijimos en nuestro análisis, la adaptación era decente pero se veía lastrada por algunos errores de diseño que convertían el juego en una contrarreloj por los suministros, y que además le daban una dificultad excesiva. Con la adaptación de Samurai Warriors Koei ha aprendido de sus errores y mantiene algunas de las cosas interesantes de la versión portátil de Dynasty Warriors, pero corrige muchas otras, logrando un conjunto mucho mejor.
Samurai Warriors: State of War tiene lugar en el Japón feudal, en el período conocido como “Sengoku Jidai”, o “Era del país en guerra”. Históricamente se enfrentaron entre sí una decena de reinos, saliendo como señor supremo o “shogun” Nobunaga Oda, gran líder militar y unificador de Japón, perseguido por la leyenda, como atestiguan los juegos de Koei e incluso títulos de otras compañías como los Onimusha de Capcom. En el juego no controlaremos facciones, como ocurre en Dynasty Warriors, sino personajes independientes que forman parte de facciones pero no estarán ligados durante toda la historia a ellas, salvo excepciones (el propio Nobunaga es una de ellas).

Como novedad, cada personaje tiene una serie de “historias”, compuestas por dos, tres o cuatro batallas, independientes la una de la otra, aunque apareciendo en orden secuencial. Esto hace que podamos cambiar de personaje más fácilmente, pues cada historia tiene alrededor de una hora de duración, en vez de la mayor duración de los modos historia de la versión “grande”, de modo que podremos, por ejemplo, completar una de las campañas de Sanada y luego pasar a la de Nobunaga Oda, o bien irlas dejando todas a medias. En este sentido el juego otorga gran libertad y no nos ciñe –si no queremos- a una partida guardada en concreto o a un personaje durante mucho tiempo.
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