El príncipe llega a PlayStation Portable con una obra correcta que recupera la simpleza del original.
Gráficos portátiles
El hecho de que Prince of Persia se haya querido llevar a la portátil de Sony ha levantado muchas expectativas, sobre todo si tenemos en cuenta que no es la primera vez que un título pensado para la sobremesa ha llegado a una videoconsola portátil. De hecho, uno de los grandes temores de los usuarios más dedicados a la franquicia era la posibilidad de estar ante una obra exactamente igual a la de las versiones grandes con las limitaciones típicas que hemos ido viendo a lo largo de los últimos años: gráficos, sonido, duración. Sin embargo,
la desarrolladora ha sabido aprovechar las capacidades de la videoconsola para ofrecer una experiencia única, que, como decíamos con anterioridad, rescata los valores de la obra original de Jordan Mechner y los potencia al máximo para obtener un apartado técnico distintivo... que no excelente.

El motor gráfico de la obra muestra una ambientación más que correcta, con unos gráficos tridimensionales basados en un plano bidimensional que juega a favor de la portátil. Eso sí, quizá la cámara pueda hacérsele pesada a más de uno, puesto que, a diferencia de otros exponentes del género, la obra únicamente trata de ir acabando con enemigos y de solucionar algunos puzles que iremos encontrando en nuestro camino. Quizá uno de los problemas que más podemos achacarles a este Prince of Persia es la monotonía de su juego, que, sin llegar a ser lo que fue la anterior obra de Xbox 360 o PlayStation 3, sí que le resultará un poco repetitivo para los jugadores más experimentados. Aún así, la obra no tiene una duración de tirar cohetes, por lo que en menos de diez horas habremos completado, y de sobras, el videojuego.
La banda sonora que acompaña a la obra es exactamente igual que en las versiones de sobremesa, con unos temas de acompañamiento con toques muy persas para crear una ambientación lo suficientemente buena como para que el jugador sea trasladado a las arenas más peligrosas. Las melodías acompañan perfectamente durante toda la obra, y durante las batallas finales y los momentos más dramáticos de la aventura podremos escuchar varias piezas que nos será difícil olvidar. Además de la música, las voces juegan un papel muy importante dentro del desarrollo de la obra, con unos actores de doblaje que caracterizan la obra a la perfección. Por suerte, el videojuego nos ha llegado en perfecto castellano, ideal para comprender los acontecimientos que ocurren a lo largo de la aventura, sobre todo si acabamos de ver la película en el cine y más ganas de Prince of Persia.
El príncipe portátil
Prince of Persia ha demostrado ser una de las franquicias más rentables de Ubisoft, y, por suerte para el jugador, también es una de las más divertidas y esperadas. El regreso del príncipe a PlayStation Portable ha sido bueno, aunque quizá el control acabe por desquiciar a más de uno por la falta de botones; amén de que es posible que los jugadores estén buscando un videojuego más profundo en cuanto a planteamiento. Aún así, Las Arenas Olvidadas se presenta como
una obra muy digna para presentar el regreso del príncipe de antaño, con una buena recopilación de puzles, batallas y gráficos que encantará a todos los seguidores de la serie y el género, aunque quizá no a los más exigentes. Y a partir de ahora, habrá que esperar a que Ubisoft se pronuncie para saber si la próxima entrega seguirá la estela de este título o si de lo contrario volverá a la obra inicial de la alta definición. ¿Apuestas?