Las aventuras de Jack Sparrow no pasan por alto la portátil de Sony.
Durante el transcurso de la aventura se obligará a cambiar de protagonista (principalmente Sparrow, Will y Elizabeth) en diversos momentos, aunque por razones puramente argumentales, ya que sus habilidades serán las mismas y no habrá diferencias que afecten a la jugabilidad. Un detalle que se agradece son los puntos de control, muy numerosos, que nos permitirán repetir secciones o combates contra jefes, sin demasiado retroceso en el avance de la fase.
Además del juego principal, se incorporan a modo de extra multijugador una serie de minijuegos, algunos de ellos interesantes y curiosos. El más original de ellos, y que reconocerán inmediatamente los espectadores de las películas por su aparición en un momento clave, es el juego con dados y apuestas entre cuatro piratas. Las reglas son sencillas y muchas veces depende únicamente de la suerte, pero en el modo de un jugador rompe la monotonía (a veces muy exagerada) de los combates, y en modo ad-hoc, permite rápidas partidas entre amigos.

En el fin del Mundo poligonal
La primera impresión técnica que ofrece el juego es de ciertos altibajos. Por una parte, la ambientación está conseguida, y hay variedad de entornos, que van desde islas frondosas, fortalezas de roca, y evidentemente, barcos en combates bajo una tormenta.
Las texturas mantienen un nivel aceptable, superior al de otras adaptaciones del cine menos afortunadas (caso del reciente juego 300), y los modelados, sencillos, son aceptables teniendo en cuenta que la cámara (que no se puede controlar) suele tomar un punto de vista alejado. Esta cámara funciona bien la mayoría de ocasiones, pero irremediablemente, y por la súbita aparición de los enemigos que entran en combate sucesivamente, algunos no serán detectados hasta demasiado tarde y por la espalda, dejándonos vendidos.
Las cinemáticas normalmente muestran una buena captura de movimientos e imitan bastante bien la personalidad de los personajes (especialmente Jack Sparrow). Las caras, por el contrario, son totalmente inexpresivas y sin gestos (ni siquiera la boca para hablar) y no ayudan a introducir al jugador en las secuencias.
Los movimientos durante los combates son poco lucidos y de apariencia rígida. En este sentido, la saga Prince of Persia destaca especialmente y se muestra mucho más cuidado. Los enemigos tampoco destacan especialmente por su variedad de ataques. Su aspecto ofrece distintos aspectos entre fases, pero durante la misma la repetición es evidente, dado que no dejan de ser simples soldados estándar o monstruos humanoides de aspecto marino.
Visualmente, hay que reconocer que el juego muestra algunos escenarios bastante atractivos, así como otros más lúgubres, según lo requiera la situación, todos inspirados en las dos últimas películas de la trilogía. Pocos detalles sobresalen, pero si encontramos algún defecto como en el agua, que en ocasiones no es más que un plano con una textura fija, algo decepcionante si tenemos en cuenta que el agua se repite en muchas ocasiones. Por suerte, para alguna situación extraordinaria donde su importancia es mayor (como en la bajada de unos rápidos de un río) se añaden detalles en salpicaduras que disimulan mejor los defectos del juego.
La ambientación sonora es quizá el punto más fuerte del título. Con temas inspirados en la banda sonora de Hans Zimmer, las músicas son reconocibles y ayudan bastante a mejorar el conjunto global. Eso si, han sido retocadas para crear los bucles sonoros, lo que ha restado cierta espectacularidad y variedad.
Mencionar que las voces dobladas al castellano, si bien cumplen con su función, no cuentan con los dobladores originales de las películas. Esto es un mal menor, dentro de lo que cabe, pero obligará al jugador a acostumbrarse a la nueva voz de Sparrow, que no dudará en poner el toque cómico en algunos gagos.

Conclusión
Piratas del Caribe: En el Fin del Mundo es un juego que no brilla en ningún aspecto. Sus gráficos en muchas ocasiones llaman la atención gracias a representar lugares conocidos y tan carismáticos como La Perla Negra o el Irlandés Errante, pero los combates que transcurren en ellos acaban irremediablemente cayendo en la repetición. Carece de grandes extras (se echaría en falta secuencias de vídeo en lugar de las, a veces, simples secuencias con el motor del juego) y como otras adaptaciones provenientes del cine, cumple pero no lo suficiente como para ser un juego a tener en cuenta fuera del estreno de la película.