Need for Speed Undercover arranca con el freno de mano puesto.
El mundo del motor en nuestro país está presidido desde hace pocos años por una nueva modalidad en que el coche es un referente y reflejo de su piloto. Los propietarios quieren piezas únicas y ésta es la opción que desde Underground se ofrecía. Cada cual con su máquina, algo que se ha traído hasta la actualidad, un producto que ya habíamos visto hace cuatro años y del que esperábamos una evolución, alguna novedad a las que nos tenía mal acostumbrados la franquicia de EA Sports que año tras año defrauda a los usuarios de PSP en cuanto a innovación y calidad se refiere. En este sentido, es algo que deberían revisar para posteriores ediciones evitando los errores de ésta.
Uno más de muchos
En resumen, Undercover será uno más de los múltiples títulos de esta temática que llenarán las estanterías de nuestras tiendas y harán correr tinta en los medios especializados. Algunos, los más puretas, se quejarán de repetitividad en el argumento y de la física de los coches. Los "conductores" más noveles puede que encuentren un juego fácil de guiar donde será imposible volcar el coche y menos destruirlo como en otras ediciones.
En el apartado del parque móvil, Need for Speed sigue con las mismas marcas y modelos que en anteriores series y siguen destacando las casas más emblemáticas entre las que echamos de menos los siempre magníficos coches de la "scuderia" Ferrari que alega su ausencia comentando que se niegan a aparecer en títulos donde se produzcan daños y persecuciones policiales.
El apartado de entorno es también otro de los puntos flojos de ésta edición donde se irán sucediendo escenarios con una pésima calidad y de una repetitividad enorme acompañada además de la imposibilidad de probar las mejoras técnicas de nuestras máquinas en un espacio abierto lo que produce que repitamos una y otra vez las mismas s pruebas en unos circuitos similares y acabemos aburriendo los espacios en muy poco tiempo. Además, también en poco tiempo desbloquearemos las mejoras de nivel de motor, turbo y demás accesorios, cosa que en anteriores títulos de la misma saga tocaba trabajar más a fondo.
Finalmente, cabe destacar que la sensación de conducción es pésima y que hace falta mucho trabajo para mejorar las diferentes respuestas del coche. Los conductores experimentados notarán enseguida la falta de respuesta de la potencia del motor cuando aceleremos y la sensación de velocidad, uno de los puntos más flojos, que costará horrores de percibir. La sensación de frustración es máxima cuando conduciendo nuestros primeros vehículos tendremos la sensación de estar patinando sobre un monopatín en lugar de llevar un bólido de más de 200 caballos en la realidad… En fin, una experiencia de juego que deja mucho que desear y que no marcará ningún hito en la historia de esta saga. Como viene siendo habitual representa la continuación de uno de los mejores juegos de velocidad que en PSP se encuentra en sus horas bajas.