PSPCompra Metal Gear Solid Peace Walker en FNAC
Lanzamiento: · Género: Acción / Aventura
FICHA TÉCNICA
Desarrollo: Kojima Productions
Producción:
Distribución: Konami
Precio: 39,95 €
Jugadores: 1-4
Formato: 1 UMD
Textos: Español
Voces: Inglés
COMUNIDAD

PUNTÚA:
Metal Gear Solid Peace Walker para PSP

#8 en el ranking de PSP.
#299 en el ranking global.
ANÁLISIS

Análisis de Metal Gear Solid Peace Walker para PSP

Ramón Varela · 13/6/2010
Clásico e innovador a la vez, la nueva aventura de Big Boss toca techo en PSP.
GRÁFICOS
9.8
SONIDO
9.8
TOTAL
9.6
DIVERSIÓN
9.8
JUGABILIDAD
9
Versión PSP.

Aunque los usuarios de PSP se han podido sentir celos de las aventuras de Snake en consolas domésticas en los últimos años, Hideo Kojima ha conseguido, por fin, ofrecer un Metal Gear Solid en portátil a la altura de la leyenda. No es la primera vez que Snake -o Big Boss- se cuela en PSP, pero no vamos a negar que las dos entregas de Ac!d no son lo que espera un comprador de la serie -lo cual, tampoco significa que sean malos juegos-. Metal Gear Solid Portable Ops ha sido lo más parecido a MGS hasta la fecha, pero le faltó pulir algunos aspectos. Técnicamente no defraudó, pero se introdujeron novedades no bien vistas por los fans, y la historia no avanzó lo suficiente en la personalidad de Big Boss como se deseaba. Era un título menor dentro de la serie, con todas las virtudes -se puede permitir cambios en la mecánica- y defectos -de cámara y poco peso argumental- que ello suponía.

Un duro enfrentamiento contra el peligroso tanque.
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HD

Metal Gear Solid Peace Walker es probablemente la última entrega, al menos durante unos años, de la saga tal y como la conocemos. Rising no encaja exactamente en la definición de Metal Gear, pese a utilizar un personaje tan polémico -unas veces odiado, otras muy querido- como Raiden, y con Kojima pensando en nuevos proyectos, todo apunta, salvo sorpresa, a que la serie puede seguir ofreciendo entregas, pero en otra dirección y tras un descanso.

Peace Walker tampoco es completamente un Metal Gear Solid "clásico" convertido a PSP. De hecho, muchos elementos recuerdan a Portable Ops, pero esta vez Kojima Productions aprende de sus errores y pule muchos defectos, incorpora ideas de otras entregas -como Guns of the Patriots- e innova en algunos aspectos que lo convierten en una entrega explosiva. En numerosos momentos, da la sensación de estar jugando al futuro de próximos Metal Gear, repleto de nuevos conceptos jugables que pueden sustentar nuevas entregas a este juego con toques de sigilo, acción, y ahora -ligeramente-, rol y estrategia.

Peace Walker cuenta una historia explicada en nuestro avance, que no necesita mucha más introducción. Avanzar acontecimientos en el juego puede estropear sorpresas, por lo que nos basta la breve sinopsis oficial: Naked Snake se va perfilando como Big Boss, un líder carismático con un pequeño ejército bajo su mando, sin patria. Big Boss aún no se ha recuperado de la misión de Snake Eater -Peace Walker salta el capítulo de Portable Ops como si apenas hubiera existido- en la que The Boss murió a sus manos. Tras un breve tutorial de los nuevos movimientos, que merece la pena jugar, la historia cuenta la intrusión de un ejército en Costa Rica que resulta estar bajo el mando de la CIA. Quién domine América Central se anotará un gran tanto en plena Guerra Fría, por lo que Snake/Big Boss se ve inmerso en una lucha entre Estados Unidos y Rusia, luchando contra su vieja patria.

Realmente Big Boss no parece muy dispuesto a emprender esta lucha, y es Miller -el futuro Master Miller- el más animado a emprender esta empresa. Sólo una oferta que no puede rechazar hace que el héroe de Snake Eater decida luchar contra el ejército invasor: una cinta de audio con la voz de su mentora, que parece estar grabada posteriormente a lo acontecido en el juego de PlayStation 2, plantea una nueva pregunta: ¿Está The Boss viva? Esta duda también asaltará al jugador en los primeros minutos, a partir de los cuales querrá conocer más, olvidándose de Patriots -o el Legado de los Filósofos- e incluso de la nueva amenaza nuclear, que pasa casi a un segundo plano, pese a que el tema de la paz es constante en todos los diálogos.