Kojima Productions nos reta una vez más a dejar de lado el famoso lema “Tactical Espionage Action” para emplazarnos en un mundo desarrollado a través de cartas y turnos.
Visto con otra perspectiva
Además del modo principal del juego a través del cual se desarrolla la historia, que nos durará aproximadamente entre unas 10 o 15 horas según seamos más o menos expertos en dominar el sistema del juego (o hayamos ido adquiriendo una buena reserva de cartas que nos facilite la tarea), se dispone de otros modos de juego alternativos y más funciones disponibles para prolongar la vida de
Metal Gear Ac!d 2 y favorecer la continua recolección de nuevas cartas.

Tal y como en la anterior entrega, existe un modo Batalla Enlace que permitirá a dos jugadores competir entre sí, mediante modo de interconexión Ad hoc, y utilizando cada uno a sus dos personajes y barajas personalizadas. Las condiciones de la victoria abarcan el acabar directamente con los dos personajes del enemigo, destruir primero los blancos que hay prefijados en el área en el que te encuentras, o ser el jugador que tenga a sus personajes con mayor energía cuando se termina el contador de coste prefijado (actúa a modo de temporizador que va descendiendo conforme al coste que se vaya derrochando). Este modo multijugador, y a diferencia de la primera entrega cuando aparecía tras encontrar a Teliko en el modo principal, ahora sólo estará disponible tras finalizar el modo historia.
Un modo de juego que sí que supone una novedad es el modo Arena. En este modo que te ambientará en el mismo tipo de escenario del Batalla Enlace, tu objetivo será el de vencer en varios combates a parejas de jefes tradicionales de la saga
Metal Gear Solid como Liquid Snake, Vamp, Revolver Ocelot, Fortune o The Boss. Son jefes considerablemente duros, así que sólo es recomendable afrontar este modo de juego cuando dispongas de un arsenal de cartas lo suficientemente potente como para hacerles frente con garantías.
Konami también ha puesto empeño en ofrecernos una nueva y curiosa forma de poder visualizar tanto el juego en sí como otros vídeos preparados para tal efecto. Se trata del modo Solid Eye Tobiac!d, que consiste en el uso de unas gafas tridimensionales desplegables de cartón que acompaña dentro del juego, y que originan un efecto de relieve al utilizarlas de la forma apropiada. Se contemplan dos formas de poder utilizarlas: durante el transcurso de la acción normal del juego mediante el Modo Solid (se desactiva durante las cinemáticas o el menú entre misiones), y en el Tobiac!d Theatre, en el que podrás visualizar diversas cinemáticas de toda la saga preparadas para tal efecto, y que irás consiguiendo conforme obtengas aquellas cartas especiales del juego principal que lucen las citadas cinemáticas antes de originar su efecto. Mediante un modo enlace con
Metal Gear Solid 3: Subsistence, cuando el juego se encuentre disponible en nuestras tiendas, también podrás descargas más cinemáticas, e incluso fotografías tomadas en aquel juego que pasan a adoptar el citado efecto relieve cuando las visualizas en
Metal Gear Ac!d 2.
Personalmente opino que la visualización del juego mediante el citado periférico no se ha llevado a cabo todo lo bien que debería, pues aunque es cierto que se origina una sensación de relieve, éste también produce un contraste bastante destacable en cuanto a la diferenciación entre personajes y entorno, con unos personajes que pierden nitidez y se pixelan demasiado al contemplarlos de esta manera tan focalizada, como si de un efecto zoom. Además, el citado objeto desplegable de cartón es incómodo tanto a la hora de adaptarlo a la PSP, como al usarlo, convirtiendo la experiencia en muchas ocasiones en alto frustrante y molesto, y por supuesto, únicamente recomendable para probarlo tranquilamente en casa y no para sacarlo a la calle.

Conclusiones
Aunque es justo reconocer que
Metal Gear Ac!d 2 ha pulido ciertos aspectos y carencias de los que adolecía el original, principalmente favoreciendo el aprendizaje y dominio del sistema, en realidad el juego seguirá pecando prácticamente del mismo inconveniente principal que el anterior: el juego va orientado a un sector de jugadores muy específico, amantes de la jugabilidad estratégica por turnos y la recolección constante de nuevas cartas. Un jugador común o un seguidor habitual de la saga no tiene garantizada plenamente la satisfacción y diversión con este juego, y el riesgo a no aguantar la curva de aprendizaje y abandonar el juego por dejadez siempre está presente. Lo recomendable sin duda es que, antes de llevarse llevar por el suculento nombre que luce y la atractiva historia que conlleva, se pruebe el juego de alguna forma posible antes de poder considerar seriamente su compra, sobre todo si no se ha jugado al anterior. Los amantes de la primera entrega en cambio, a buen seguro se encontrarán con un juego que volverá a colmar sus satisfacciones.