Juega, crea y comparte con Sackboy, ahora también en PSP.
Ya sea en adhoc o vía Internet, podemos acceder a las obras de otros imaginativos jugadores. Muchos posiblemente sean de una calidad discutible, pero esperamos que el éxito del juego sea similar al de la versión para PlayStation 3, que ya cuenta con más de un millón de niveles creados, algunos de ellos fantásticos. Gracias a ello, LittleBigPlanet para PSP demuestra sobradamente que mantiene el pilar básico de Media Molecule, el hecho de crear y compartir niveles propios.
A nivel técnico el juego cumple con lo que se esperaba. Aunque no explota la potencia del sistema –o esa la impresión que da-, Cambridge admite que tuvo que eliminar el cooperativo para conseguir el resultado actual. Y ese resultado es que estamos ante una versión muy fiel al LittleBigPlanet original, tanto como lo puede estar PSP de PlayStation 3. La carga poligonal no es demasiado grande, aunque los objetos redondeados y el mismo Sackboy son muy detallados. Si que hay un
trabajo excelente en dos apartados en los que LittleBigPlanet tiene que dar la cara: texturas y físicas. En primer lugar, Sackboy visita un mundo repleto de superficies de diferente material, y LittleBigPlanet en PSP consigue cargar en memoria muchas texturas y de una calidad sorprendente para el sistema, que generalmente suele fallar en este sentido –o necesita cargas constantes para mostrar diversos entornos-.
Por otro lado, las físicas son un elemento esencial que afecta directamente a la jugabilidad del propio título. No se trata de un mero adorno que haga más realista el escenario, jugamos con las físicas y tenemos que esperar reacciones lógicas cuando empujamos un montón de esferas en pendiente o saltamos en un trampolín. Aunque reducido a escala de PSP –principalmente porque no hay tantos objetos en pantalla como en PS3-, el juego sigue sorprendiendo y haciendo uso de esta interactividad con gran éxito.
Sumado a la belleza innegable de LittleBigPlanet, con un estilo particular muy propio que imita juguetes y superficies cotidianas, hay que mencionar la sorprendente fidelidad con la que Cambridge ha logrado trasladar los efectos especiales de Media Molecule en PlayStation 3. Nos referimos especialmente al humo creado por mochilas voladoras, gas tóxico y fuego, que no tienen comparación con otras recreaciones de estos complicados efectos vistos en la portátil hasta la fecha.
En cuanto a la ambientación de LittleBigPlanet, no podíamos esperar más que un apartado soberbio. A un
completo doblaje en castellano, que esta vez prescinde de Cristian Gálvez con bastante acierto, esencial para que los pequeños de la casa (y no tan pequeños) asimilen fácilmente los tutoriales de las herramientas de edición, se añade una fabulosa colección de canciones y músicas que completan una banda sonora fabulosa, tanto por su relación con cada nivel como para ser oídas de forma independientemente. Al igual que la entrega de PlayStation 3, utiliza algunas canciones licenciadas de grupos no excesivamente populares -sin que por ello falte calidad- que da como resultado unos temas sonoros completamente frescos. Los sonidos, la mayoría compartidos con la versión doméstica, son también muy destacables.
Conclusiones
Aunque la ausencia de multijugador aleja a esta versión de la diversión y sorpresa que supuso la obra de Media Molecule lanzada hace un año en PlayStation 3, LittleBigPlanet para PSP se mantiene como una
compra obligada, si existe tal extremo, para casi cualquier usuario de la portátil, más aún si busca un juego del género que además de un completo modo historia con bastante contenido y extras que conseguir posee miles de nuevas creaciones cada día de otros jugadores, y las tuyas propias con el completo editor de niveles.
Literalmente, y aunque suene a tópico, el límite en LittleBigPlanet está en tu imaginación.