Kratos, el fantasma de Esparta, revive su época más oscura como paladín de los dioses en esta entrega de la impresionante saga God of War para PSP.
Por otro lado, no podemos obviar el hecho de que el título nos resulta algo corto, en parte porque su jugabilidad está muy bien diseñada haciéndose agradable y suave de jugar... y en parte porque es, efectivamente, corto. Esto, combinado con su notable falta de novedades le resta un poco de frescura y, de hecho, en este sentido es destacable sólo por la sobresaliente factura de sus anteriores entregas, dejando un camino tan bien señalado que sin dar pasos sustanciales lo que se ofrece sigue siendo digno de mención. Al menos esto se compensa con los (ya habituales) desbloqueables, que pasan por trajes adicionales, algún vídeo, diseños artísticos, y, lo importante de verdad, niveles de dificultad adicionales. Meterse en el modo más difícil y avanzar es algo que bien compensa la escasa duración, pero claro, sólo si nos va el tema de la rejugabilidad. En todo caso, tenemos cinco retos adicionales propuestos en el modo reto, bien diferentes e interesantes, que ayudan a añadir más duración al paquete de contenidos de
God of War: Chain of Olympus.

El apartado técnico del juego es impactante, no sólo por su cuidado modelado con una cantidad de polígonos elevadísima para lo visto en la portátil (y un diseño artístico que ha sabido disimular todas sus carencias) y su cuidada texturación, sino porque se ha diseñado reduciendo al mínimo los tiempos de carga, algo especialmente encomiable en la portátil de Sony, pues es éste un aspecto que no siempre se ha tenido en cuenta por las desarrolladoras llegando a situaciones realmente aborrecibles por completo. Ready at Dawn ha demostrado dominar los circuitos de PSP y se podría decir que, en este sentido, el juego es incluso mejor que en PS2. Si añadimos que a nivel gráfico lo cierto es que no tiene tanto que envidiar (de hecho, el único hándicap real es la diferencia de resolución entre la pantalla de la portátil y un televisor), lo cierto es que podemos afirmar sin muchos temores que estamos ante uno de los juegos más punteros a nivel visual de la consola. Y artísticamente, tampoco podemos quejarnos: los escenarios son variados, el conjunto de enemigos muestra también un buen surtido, y los jefes finales son impactantes.
Todo ello, además, se logra con la pantalla llena de efectos de luz ambiental, algunas explosiones, algo de fuego, partículas, y muchos enemigos, con una tasa de imágenes por segundo sorprendentemente robusta. La presentación se ve reforzada por el uso de escenas cinemáticas, combinando las creadas por ordenador con las que se han compuesto con el motor del juego, dotando a la narración de efectividad y espectacularidad. Si le sumamos el uso de diseños artísticos, todo el conjunto visual es sobresaliente. Es cierto que, en ocasiones, la combinación de cámara y tamaño de pantalla hace que los personajes se vean quizás demasiado pequeños, pero esto sucede manera ocasional y aunque no nos gusta, la verdad es que no puede llegar a decirse que sea un problema.
La música sigue la misma línea, con composicinoes impresionantes a nivel artístico que consiguen ambientar la acción en su mundo de fantasía mitológica, y un buen uso de voces. Suenan estupendamente, como no podía ser de otro modo, y bien vale la pena subir el volumen de la consola o emplear unos auriculares para escuchar todos los matices de la música y los contundentes efectos especiales.

Conclusiones
La principal virtud de
God of War: Chain of Olympus es que nos ofrece exactamente lo mismo que en las entregas domésticas. Es también su principal defecto, ya que lo hace, sí, pero a menor escala para adaptarse a PSP. Por tanto, está claro que sus virtudes se imponen claramente sobre los puntos criticables, y el esfuerzo realizado para conseguir un juego completamente equiparable es más que destacable. Kratos se muestra sólido, contundente, y lleno de energía en todo momento, y es una razón más que suficiente como para exprimir al máximo la batería de nuestra portátil. Lo mejor de God of War, con la ventaja de jugarlo en cualquier lugar, en cualquier momento: poco más se puede pedir.