Square Enix nos ofrece una nueva oportunidad para disfrutar de uno de los grandes clásicos, con alguna pequeña novedad.
Junto con el lanzamiento de
Final Fantasy I 20th Anniversary para PSP, Square Enix lanza al mercado la segunda entrega, con características similares. Estamos hablando de esa actualización principalmente gráfica que supone un rediseño de los viejos
sprites de todo el juego, que habían sufrido ya revisiones en su paso por diferentes plataformas, desde su origen en NES, Wonderswan, PlayStation y GameBoy Advance, recogiendo lo mejor de cada añadido (secuencias de vídeo, cambios jugables, nuevas mazmorras) bajo el nuevo lavado de cara para adaptarlo a la resolución de la portátil de Sony y su pantalla panorámica.
Tras el nacimiento de
Final Fantasy, casi como medida desesperada de la compañía ante la bancarrota y el que en teoría sería último juego de su creador, Hironobu Sakaguchi (de ahí su nombre, la "fantasía final"), llegó un inesperado éxito, y como es evidente, Square Enix se puso manos a la obra con la secuela un año más tarde. Rompiendo el esquema clásico de juegos como
Zelda o el propio mundo de
Dragon Quest (que es común para todos sus juegos),
Final Fantasy II comparte algunos aspectos con el anterior, pero partiendo de una nueva historia, personajes y lugar, si bien la magia es una constante.

Mucho más pulida en aspectos como la jugabilidad y especialmente la trama, crea sus propias señas de identidad siendo el primer
Final Fantasy en incluir los chocobos (una raza de ave utilizada como transporte rápido), o el eterno guiño hacia la saga Star Wars con la inclusión de un personaje llamado Cid. Cuatro jóvenes (al contrario que la primera entrega, con nombres y personalidad) son atacados por un ejército imperial que los deja malheridos, creyéndolos muertos. Tras unirse en resistencia, toda una historia se desarrolla con numerosos giros y traiciones, un guión no demasiado complejo pero que en su momento supuso un gran salto respecto a su antecesor, además de imprimir un tono más maduro a la aventura.

Como ya es tradición, cada entrega de la saga cambia ligeramente el sistema de juego, respetando siempre los combates aleatorios y por turnos (algo que también está evolucionando en los últimos
Final Fantasy), y
Final Fantasy II no es menos. Su medio de mejora de habilidades en los personajes está basado en lo que hacen en la batalla descartando, así, el sistema tradicional de conseguir puntos de experiencia (es decir, si un personaje usa mucho la magia, su habilidad con ésta aumentará; si recibe muchos ataques, subirá su resistencia, etc.) Realmente ni mejor ni peor, los gustos personales de cada jugador decidirán con que juego se siente más a gusto, un sistema que además se ha ido puliendo respecto al original, bastante lento, al recoger correcciones realizadas en
Final Fantasy I & II Dawn of Souls para GameBoy Advance. Además, la variedad de monstruos y tesoros ha aumentado, y a la mazmorra extra de la última revisión se suma
Arcane Sanctuary. En la parte de exploración, ahora los diálogos con secundarios incluyen algunas palabras clave que pueden ser consultadas con otros personajes.