Sega recupera una de sus sagas míticas para la portátil de Sony.
La música acompañará a esta ambientación de las misiones con diferentes temas, aunque como suele ser habitual en los juegos de Sega, tienden a las guitarras, pecando de falta de personalidad y falta de emoción. El sonido de las explosiones y disparos probablemente sea la mejor música para nuestros oídos, que cumplen con su cometido, pese a no destacar especialmente. Se echa en falta algún tipo de voces o diálogo para los avisos de objetivos durante el juego, ya que estos aparecen como una simple línea de texto.

Técnicamente el juego está lejos de aprovechar la potencia de la consola y presenta algunas carencias evidentes. Si bien las texturas y modelados del escenario son aceptables (en movimiento apenas serán perceptible cualquier defecto de este tipo) el juego está lastrado por algunos defectos, tales como el humo, explosiones u ondas en el agua, que muestran los pixels de la animación con demasiada facilidad, algo que aparentemente estaba bastante bien realizado en el título de Namco para PSP Ace Combat X: Skies of Deception. Es evidente también la aparición repentina de ciertos elementos del escenario en el horizonte, algo muy visible en ciertas montañas u objetos de gran tamaño, así como bajadas en el número de cuadros por segundo cuando varios objetos explotan en pantalla, que aunque nunca llega a afectar a la jugabilidad, si muestra un juego no perfeccionado en ciertos detalles. Una lástima, especialmente después de comprobar que otras licencias de Sega más ambiciosas técnicamente, como Outrun 2006 Coast 2 Coast, han superado las expectativas más optimistas en la versión portátil de Sony.
El modo de un jugador puede ser terminado demasiado pronto, es por ello que Planet Moon Studios ha creado varios modos multijugador que añaden bastante interés. Uno de ellos permite disfrutar de las misiones desbloqueadas en el modo historia colaborando con un compañero, haciendo el juego más caótico aún. En el modo de competición de hasta cuatro usuarios ad-hoc encontramos una curiosa versión de "caza al ratón" con aviones-vaca consistente en perseguir a un jugador. Aún contando con la opción de ver las secuencias animadas desbloqueadas del juego, no esconde la falta de algún extra interesante como habría sido la inclusión de los After Burner originales. Si incluye la opción de revisar las secuencias de vídeo desbloqueadas en la galería.

Sin embargo, los defectos del juego no esconden la jugabilidad simple y adictiva de un título que no tiene más pretensiones que el de pasar unos minutos intensos disparando el mayor número de aviones en pantalla. Pese a que ciertos aspectos dan aspecto de no estar demasiado pulidos (en especial el relativo al de la velocidad del juego), la idea de recuperar una saga como After Burner tanto con Black Falcon como con Climax (aún sin versión consola confirmada) es de agradecer y cualquier jugador de los shotters aéreos debería darle una oportunidad. Su dificultad ajustada, su planteamiento jugable adictivo, y la posibilidad de recorrer una gran variedad de entornos a altas velocidades bien valen la pena.