La espera ha merecido la pena. Wipeout renace en consolas domésticas con más velocidad que nunca dispuesto a enganchar a una nueva generación.
El modo zona, culpable –así lo indican las numerosas noticias– del retraso en el lanzamiento por problemas de epilepsia consta en la versión final de una combinación de colores generalmente impactante con luces y pantallas que además acompañan el ritmo de la música. A medida que jugamos, la velocidad aumenta y con él varía a nuestro paso la representación de la pista que elimina la mayoría de texturas (a excepción de los ecualizadores). Toda una demostración estética arriesgada que sin duda llama la atención en cada partida, además de simplificar el pilotaje del vehículo sin distracciones en una prueba en la que los choques suponen la eliminación.

El audio incluye temas remezclados en Dolby 5.1 ya conocidos de las versiones portátiles. Esto significa que regresa la versión especial de Aero Dynamik de Kraftwerk, Exceder (Special Mix) de Mason o Seven Stitches de Noisia, hasta un total de nueve temas que pueden gustar más o menos, pero encajan perfectamente en la filosofía de la saga. Como a pesar de la calidad de sonido los jugadores de Pulse no encontrarían ninguna novedad en forma de licencia musical,
se mantiene el uso de listas de música personalizada de la última entrega de PSP. Esto facilita que cualquier jugador incorpore por medio de su disco duro recopilaciones de anteriores entregas o cualquier otro tema que estime oportuno, que además se verá afectado por las numerosas distorsiones ante saltos, túneles o el uso de escudos de fuerza. El resto de sonidos de motores, viento y explosiones no destacan demasiado, y como es habitual en la saga ceden todo el protagonismo a la banda sonora y las voces informativas relacionadas con el uso de peligros en pista.
ConclusionesAunque más de uno lamentará la ausencia de versión física,
Wipeout HD es un título esencial en la colección de cualquier jugador, no ya seguidor de la saga, si no de un aficionado a la velocidad y arcades exigentes (las primeras pruebas son sencillas pero termina convirtiéndose en un juego para expertos), tanto para quién busque partidas rápidas en solitario o con amigos, como para demostrar el dominio en la antigravedad en largos torneos. La jugabilidad consigue equilibrar como ningún Wipeout hasta la fecha control y diversión gracias a la asistencia de piloto, que hace de HD una entrega accesible para todo el mundo sin comprometer la dificultad que un veterano espera de la saga.
Su coste, 17´99 euros, es todo un regalo y un punto más a tener en cuenta, pues pocos títulos de esta generación, muchos de los cuales son lanzados con un precio que lo triplica, no ofrecen la misma intensidad, emoción y diversión que la obra de Studio Liverpool, que si bien no va a revolucionar la saga, la perfecciona en todos sus apartados.