Sega lanza por fin la versión de consola de su aclamado juego de tenis.
Por otra parte, la versión de PlayStation 3 cuenta con una modalidad de control exclusiva, basada en el sensor de movimiento del nuevo mando Sixaxis. El control estándar es muy sencillo, podemos mover al personaje con la cruceta o con el stick analógico y los golpes se realizan con los cuatro botones principales (aunque dos de ellos tienen la misma función, porque solo hay tres acciones). El otro modo de control es en teoría el más intuitivo: desplazamos al personaje inclinando el mando en la dirección en la que queramos moverlo y lo agitamos con un movimiento rápido para golpear. Según la dirección en que agitemos el mando se efectúa un golpe u otro. Así, para hacer un liftado tenemos que dar un tirón hacia la derecha, para hacer un globo hacia arriba y para un cortado hacia la izquierda.

En la teoría el invento suena interesante, pero lamentablemente la puesta en práctica no podía ser más desafortunada. A pesar de que el control responde bien, no resulta práctico, ni cómodo ni útil. Es relativamente sencillo desplazar al personaje, incluso hacer un buen tiro no es demasiado complicado, pero hacer ambas cosas a la vez de forma satisfactoria es casi una odisea. Estamos más pendientes del mando que del punto en sí, siempre intentando desplazar al tenista a la posición correcta a la vez que preparamos un buen golpe, pero en ningún caso conseguimos un resultado más efectivo que con el control habitual. Y lo que es peor, tampoco es más divertido, ya que roza lo desesperante. El control por sensor de movimiento tristemente pasará a la historia como una mera anécdota más que como un buen sistema de manejo.
En cuanto a la jugabilidad en sí, hay que remarcar un detalle importante, motivo de cierto revuelo. Al contrario que en la gran mayoría de juegos de tenis, en Virtua Tennis 3 no es conveniente preparar el golpe con mucha antelación, ya que esto lo que provoca es que el tenista se lance al suelo a la desesperada para dar a la pelota aunque llegue sobrado (los hombres, porque las mujeres no se lanzan). Así, la técnica ahora es acercarse hasta la posición en la que vayamos a golpear y una vez que estemos bien colocados empezamos a pulsar el botón de tiro. Esto hace que Virtua Tennis 3 sea un poco más técnico y requiera una cierta práctica inicial para que nuestro jugador pase el mayor tiempo posible en el suelo. Pero la grandeza de la jugabilidad de la saga de Sega es que cualquier jugador, aunque no le guste el tenis o sea muy malo, es capaz de defenderse bien en un partido y aprender a jugar en unos pocos encuentros.

Por lo tanto, las conclusiones que sacamos de Virtua Tennis 3 son bastante claras. Es un buen juego de tenis, con un interesante ‘modo historia’ para un jugador y una jugabilidad arcade dotada de cierto realismo. No obstante, tiene algunos defectos de relativa importancia. Para empezar carece de novedades interesantes, siendo un juego de tenis demasiado típico, con escasas diferencias respecto a la segunda entrega de la saga u otros juegos del mismo género. El salto generacional no se deja notar demasiado. La mayor novedad de la versión de PlayStation 3 era el control con el Sixaxis, pero no responde tan bien como nos gustaría. Pero sin duda la mayor sorpresa negativa de Virtua Tennis 3 para PS3 es que carece de cualquier opción de juego online, al contrario que el resto de versiones. Y esto, a día de hoy, es algo tremendamente negativo y que le pasa factura al juego, tanto a corto como a largo plazo. Todo esto, unido a la baja dificultad general, hace que Virtua Tennis 3 pueda llegar a resultar un tanto simplón para muchos jugadores, pero a pesar de sus defectos, es sin duda un título puntero en su género, un juego bastante divertido y accesible para un amplio abanico de jugadores. Y por supuesto, una buena opción de compra para los aficionados (o no) a este deporte y los compradores de PlayStation 3.