Recolectar basura también es adictivo.
Pero tras algunas muy buenas ideas se esconden algunos fallos que hacen que Trash Panic se quede lejos de la perfección. Tenemos seis niveles de dificultad creciente con basura e ítems diferentes (aunque en esencia la mecánica es la misma) que debemos pasar de un tirón, dado que
perder te obliga a volver a comenzar desde el principio. Se desbloquean las fases terminadas para poder ser jugadas de forma independiente, pero hay que reconocer que terminar de principio a fin sin opción de guardar es frustrante, porque supone disponer de un tiempo mínimo de juego sin interrumpir la partida. Una mecánica muy clásica y que puede enganchar hasta dominar todo el juego, pero también demasiado exigente, pues incluso en fácil el juego no es un paseo.
El modo para dos jugadores es divertido, pero una opción de juego online habría añadido decenas de horas de juego extra. Su ausencia convierte a Trash Panic en un título algo
cojo si las opciones en solitario se nos antojan cortas.
Gráficamente el juego cumple sobradamente su propósito, no se puede exigir más. La basura es fácil de identificar –ni siquiera es necesario leer las descripciones- y no se han buscado objetos extraños. Poco a poco iremos acumulando elementos completos o rotos que formarán una
inmensa montaña basada en la física de cada figura y peso, y será entonces cuando entendamos que gran parte de la propia jugabilidad, basada en los comportamientos reales, no podría haber sido realizada sin la ayuda de Havok (el motor de físicas de Trash Panic). Elementos gráficos como el agua, fuel, lluvia o fuego han sido bien representados y el escenario animado del fondo -muchas veces interactivo con lo que sucede en nuestro cubo de basura- dan vida a la partida con cambios climáticos, y a veces, con pequeños gags; un objeto explosivo puede afectar a toda la ciudad que vemos tras el primer plano, soltar un pesa en la basura hace temblar toda la oficina, etc.
Por su parte, la banda sonora cuenta con temas musicales alegres, alguna con toque rapero, aunque pecan de algo repetitivos; Trash Panic no brilla en este apartado. Los sonidos cuentan con una variedad, dentro de lo que cabe, de registros de golpes y roturas. Nada que se salga del guión establecido.
Conclusiones
Trash Panic es un título accesible y divertido que se suma al catálogo de PlayStation Network y
viene a cubrir el género de los puzzles de una manera más que satisfactoria, aunque no marcará un antes y un después. Echamos en falta un modo online en el que competir contra otro jugador del mundo, y la longevidad se basa en completar las seis fases, las misiones especiales, y la disponibilidad de un amigo para jugar en local, donde las risas están aseguradas: en más de una ocasión nos tomaremos el juego muy en serio.
Trash Panic promete mantener a los usuarios de PlayStation 3 entretenidos y, de paso, concienciados ecológicamente. Sus buenas ideas compensan fácilmente el dinero invertido en un juego pensado deliberadamente para descarga, aunque queda a medio camino de la revolución que podría haber llegado a conseguir.