La Tercera Guerra Mundial se libra con intensas batallas y un sistema de control mundial. Úsalo para dictar las órdenes a tus tropas en la espectacular apuesta de Ubisoft.
El control de
Tom Clancy’s EndWar es mediante la voz gracias a los micrófonos de las consolas. En el caso de Xbox 360 tenemos el
headset oficial (con cable, y sin cable), además de alternativas de otros fabricantes, y en el de PS3 se impone el uso de
headsets inalámbricos mediante Bluetooth, más que extendida tecnología inalámbrica. Las instrucciones que se dan son sencillas y directas, pero cumplen cmpletamente con el objetivo, y la interfaz gráfica nos ayuda mucho.

El sistema consiste en dar instrucciones directas de una estructura predefinida pero natural. Primero dictamos la acción, luego quién la realiza, y luego dónde o contra quién, básicamente. Antes de hablar tenemos que pulsar el gatillo derecho del mando, y eso planta en pantalla una interfaz con todas las opciones posibles para el comando de voz. Según la damos, pasamos al siguiente menú de opciones, por lo que no es necesario realmente aprendérselas todas (hay algunas un poco extrañas, pero sobradamente explicadas en el tutorial), y en pantalla vemos en todo rato lo que hemos dicho, nuestras opciones sobre qué decir a continuación, y es fácil y rápido ver si el sistema de reconocimiento de voz ha fallado, lo que sucede muy rara vez. O mejor dicho, no nos ha pasado en ninguna ocasión.
Los primeros pasos con el juego son muy tediosos, pues el sistema de calibración de la detección de voz es un poco lento (aunque presentar esta calibración del sistema de órdenes de voz, Overlord en el juego, como si fuese el sistema militar que usaremos ayuda un poco a la integración), al estar compuesto de bastantes pasos en realidad, pero no sólo es una primera toma de contacto con el funcionamiento del sistema, sino que luego los resultados son de agradecer. Insistimos en que no sólo no hemos experimentado problemas, sino que toda la experiencia de juego ha sido gratificante pese a que nos temíamos lo peor. Está claro que Ubisoft Shanghai, responsables de este título, han conseguido un magnífico sistema de reconocimiento de voz que, pese a funcionar por sus restricciones en las órdenes y su estructura gramatical, precisamente por eso mismo resulta natural en el lenguaje (quién, qué, dónde o contra quién). Si lo de hablar al micrófono no se nos da bien, o no tenemos, basta con usar la palanca analógica y un botón para escoger cada parte de la instrucción sin tener que decir ni una palabra. Pierde gracia, pero funciona más que bien en caso de necesidad y el juego apenas pierde interés.

Hasta ahora nos habíamos encontrado con algunos intentos marginales de este tipo de interfaz que no funcionaban bien por los fallos en el reconocimento, por una inapropiada localización idiomática (aunque más comúnmente inexistente), y un uso poco natural del lenguaje. Debemos destacar la habilidad de los programadores para solventar todas esas trabas y saber aprovechar en el momento adecuado la tecnología disponible. La mayoría de los usuarios tendrán ya en sus casas un micrófono con auricular para su consola, sobre todo, claro, por las opciones de comunicación en línea para sus partidas en la red, y eso implica que no existe ese impedimento; además, está claro que son consolas capaces de procesar la información e interpretar nuestros sonidos en tiempo real (no hay ni el más mínimo atisbo de
lag en este proceso) sin que eso afecte al rendimiento del título. Y, por supuesto, la localización a nuestro idioma es sobresaliente.