Acción y venganza se unen para dar vida a la primera incursión del director John Woo en el mundo de los videojuegos.
Si bien es cierto que las armas estarán recreadas a la perfección, el número de las mismas se antoja algo limitado en comparación con otros grandes del género. Como característica propia del bueno de Woo, las recargas no tendrán cabida en
Stranglehold, puesto que deberemos ir alternando los dos únicos huecos disponibles para nuestras armas, para ir recogiendo nuevas y deshaciéndonos de las que ya no dispongan de munición.
Formando parte de un mini juego recurrente, deberemos superar un denominado "enfrentamiento" contra diversos adversarios. Una vez rodeados por cinco o seis enemigos, nuestra única alternativa pasará por esquivar las balas girando nuestra cintura de derecha a izquierda mientras abatimos a los objetivos apuntando sobre los mismos. Siempre y cuando nuestra vida esté en peligro, podremos recoger botiquines, repartidos por lugares estratégicos del entorno, y de capacidad curativa bastante superior a la habilidad básica de la bomba tequila.

A todo esto, de cara a incrementar la diversión del título, Stranglehold cuenta con los típicos modos de juego de "duelo a muerte" y "duelo a muerte por equipos", diferenciados en partidas de jugador o partidas igualadas, y en los que podrán combatir grupos de policías contra matones con un número máximo de ocho jugadores de manera simultánea. A fin de no desequilibrar las partidas con el uso de la cámara lenta, el Tequila Time solo estará disponible una vez se llene el indicador de manera completa, y su uso influirá por igual en todos los jugadores independientemente de quien lo haya activado. Del mismo modo, también se ha incluido una tienda en la que podremos intercambiar nuestros puntos de estilo para comprar diferentes dispositivas de la galería de arte, así como múltiples personajes que posteriormente podremos seleccionar en el apartado multijugador. Destacar, que los amantes del afamado director John Woo se llevarán una grata sorpresa nada más pisar esta tienda.
Destrucción masiva
En cuanto al apartado técnico, y gracias al uso del omnipresente Unreal Engine 3, el motor gráfico del que hará gala
Stranglehold será capaz de presentar uno de los entornos modifcables más trabajados que jamás hayamos podido experimentar. Con ello, resultará extremadamente complicado toparse con algún objeto o estructura que no sea susceptible de ser tiroteado, y en consecuencia reventar en trozos o modificar el escenario que nos rodea. Activando el Tequila Time, podremos observar a cámara lenta como todo salta en pedazos, con unos alrededores tremendamente detallados, y con un baile de disparos en el que llegaremos a ver las estelas que las balas irán dejando al surcar el aire.
En lo que al modelado de nuestro protagonista se refiere, las facciones y detalles de Chow Yun-Fat estarán recreados a la perfección, reaccionando con diferentes muecas a medida que vaya recibiendo impactos, y con un sinfín de movimientos y animaciones implementadas de manera exquisita. Por su parte, la física de los enemigos responderá de manera realista, quedando los cuerpos abatidos encima de los diferentes objetos mientras que las posturas sobre los mismos quedan visualmente correctas. Alusión especial a los menús del juego, que irán intercalando imágenes congeladas a través de travellings de cámara a medida que vayamos indagando por los diferentes apartados.
El apartado sonoro del juego beberá directamente de las melodías que en su día pudimos escuchar en Hard Bolied, tocando temas de entre Jazz, música clásica, y pistas más rápidas para determinados jefes finales. Por su parte, los efectos sonoros rallarán a buen nivel, recreando de manera óptima todos los sonidos provenientes de las armas y de las explosiones (sonidos, que a su vez sufrirán una variación de tono en caso de activar el característico tiempo bala). En cuanto al idioma,
Stranglehold estará doblado a un perfecto castellano, acorde en todo momento a los distintos personajes, aunque con algún problema de sincronización labial en determinadas secuencias.

Conclusión
La particular propuesta de la desarrolladora ubicada en Chicago se perfila como un juego de frenesí continuado con múltiples disparos hacia nuestros adversarios sin apenas un segundo para respirar, con elevadas proporciones de plomo, pero bajo un desarrollo que peca de una linealidad excesiva y que hecha en falta puzles mucho más trabajados, o fases de exploración algo más extensas. Además, el título de Tiger Hill resulta corto pese a las grandes dosis de rejugabilidad con la que nos encontraremos en sus distintos niveles de dificultad. Con todo, no podemos sino agradecer la posibilidad de volver a revivir, esta vez de primera mano, una nueva entrega de las increíbles hazañas salpicadas por el honor y la venganza que solo uno de los personajes más carismáticos de la historia del cine de acción honkonés sabe dar. Sin duda alguna, la estela iniciada por Max Payne nunca encontró mejor evolución.