Deja que el odio invada tu cuerpo y aplasta a tus rivales sin piedad.
Como punto negativo, nos encontramos con algún que otro enemigo que puede quedarse bloqueado entre dos paredes, o los objetos mismos, que pueden "pegarse" a un obstáculo de forma mágica sin opción a moverlos de ahí –nos pasó con una puerta que supuestamente debíamos arrancar, pero al haber un barril atravesado en medio fue imposible-. Tampoco resulta atractivo el hecho de ver cómo tanto los objetos como los enemigos que han sufrido nuestra ira desaparezcan en pocos segundos. Del mismo modo, la inteligencia artificial de nuestros enemigos no resulta excesivamente brillante, ya que incluso podemos verles quietos en la distancia, aunque les estemos atacando con barriles explosivos –algo que nos pasó con un AT-ST, al que parecía importarle poco morir-. Eso sí, jugar al juego en difícil resulta todo un desafío, no tanto por una mejora en la inteligencia de nuestros enemigos –que sí se defenderán mejor-, sino más bien por el creciente nivel de daño que causarán, resultando en muchos casos injusto: se pierde demasiada vida con simples golpes.

Por último, como es habitual en la mayoría de juegos de Star Wars,
pocas pegas se le pueden poner al apartado sonoro de El Poder de la Fuerza. Para empezar, a lo largo de toda la aventura nos acompañarán las míticas melodías compuestas por John Williams para toda la saga, encontrándonos además con un variadísimo repertorio de temas –no se han limitado a usar la Marcha Imperial durante todo el juego- que complementarán a la perfección los efectos sonoros del juego. También, el doblaje raya a un muy buen nivel, si bien es cierto el no poder disfrutar de la voz de Constantino Romero como Darth Vader le resta cierto encanto al juego –aún así el trabajo de doblaje en este personaje resulta muy bueno-.
Lo que pudo ser y no fue
Star Wars: El Poder de la Fuerza se trata de un gran juego de acción en tercera persona, y
un título prácticamente imprescindible para cualquier aficionado a la saga cinematográfica de George Lucas. La posibilidad de encarnar a un caballero Jedi –en este caso un Sith- con tal grado de "realismo" es algo que nadie debería perderse, ya que LucasArts ha realizado un trabajo magnífico en este sentido. Sin embargo, el que sea un título no demasiado largo –dependiendo de nuestra forma de jugar y el nivel de dificultad escogido, puede oscilar entre las ocho y las diez horas-, con pocos alicientes para ser rejugado más allá de conseguir todos los holocrones en cada escenario para desbloquear trajes, sables láser o fichas para el banco de datos, le resta varios puntos. Igual que la falta de una vertiente multijugador, que sin duda le habría venido genial.

Lógicamente, la opción de completarlo en los niveles de dificultad más elevados está ahí, y sin duda hablamos de un título muy divertido y agradecido de jugar –con varios finales además-; pero en todo momento echaremos de menos una mayor variedad en el desarrollo de la acción que es, junto al sistema de cámaras y el apuntado automático, una de las principales lacras del juego. En definitiva, como vemos, estamos ante uno de esos juegos que podrían haber dado muchísimo más de sí dada las sólidas bases en las que asienta su jugabilidad, pero que por determinadas circunstancias, se queda a medio camino. Aún así, sigue siendo una de las apuestas más interesantes para cualquier aficionado a la acción y, muy especialmente, para los seguidores de Star Wars.