De hecho creemos que es una de las mejores adaptaciones de películas en dicho aspecto. Son las formas a la hora de contarlo todo, en lo que Saw II: Flesh and Blood hace aguas por todos lados. Una historia interesante se acaba convirtiendo en una sucesión de clichés excesivamente parecidos los unos a los otros, repitiéndose constantemente en un juego que por si fuera poco, no goza de una duración destacable. En líneas generales, podríamos decir que el jugador se verá poco motivado por el trasfondo argumental del juego, y acabará viendo los vídeos y diálogos (en perfecto inglés, pero con subtítulos), como pequeños "respiros" en el infierno jugable del juego.

Trasladar Saw al videojuego era una buena idea, sobre todo si se hace coincidir con Halloween y su parafernalia. Si a eso le sumamos que la sexta entrega (inédita en nuestro país por temas de censura) se estrena en cines, y que la próxima pieza del puzle cinematográfico lo hará en breve y en tres dimensiones, hay que reconocer que el movimiento lo tiene todo para triunfar. Jugablemente, Saw II nos ofrece situaciones extremadamente limitadas, ya que su núcleo jugable se basa en la reiteración de conceptos, pulsaciones y puzles de poca o nula originalidad.
Saw II, como hemos dicho antes, arranca de una forma excelente. El primer contacto con Saw II: Flesh and Blood es una auténtica terapia de shock. Aun siendo sabedores de lo que nos podemos llegar a encontrar en juego de sus características, el comienzo del título es realmente prometedor. Nada más empezar, nos veremos envueltos y atrapados en una de las trampas o juegos más recordados de la saga: la trampa armada con pinchos que nos rodea el cuello y se activa si no buscamos la llave dentro de nuestra cabeza. Para salir de esta, nos veremos obligados a pulsar una secuencia de botones en un tiempo determinado, siendo este el recurso más utilizado a posteriori en lo que vayamos encontrando en nuestro periplo.
Así pues, en un primer plano bastante interesante, el jugador tendrá que usar el bisturí para extraerse la llave de la cara. Jugablemente, Saw II recibe la pobre herencia del primer episodio de la historia, que a saber, se basaba en puzles y más puzles. Iremos avanzando a duras penas por el juego de Jigsaw, sorteando diversas pruebas, y resolviendo algún que otro puzle. Sin exploración alguna. Sin posibilidad de hacer otra cosa. Avanzar, y avanzar. La mayoría de las veces, el método del "ensayo y error" será el único aceptable dado el diseño limitado de los puzles.

Por si fuera poco, en la aventura (o tortura) nos encontraremos con diversos enemigos, a los que tendremos que hacer frente con uno de los sistemas de lucha y combate más absurdos y arcaicos de la historia reciente de los videojuegos. Todas las luchas y combates, todas, se resuelven mediante un sistema de pulsación de botones (los conocidos Quick Time Events). Si en el primer juego de Saw muchas críticas se centraron en la forma de combatir del personaje y su lenta respuesta en consecuencia a las acciones del jugador, Zombie Studios ha decidido cortar por lo sano y se ha centrado con esfuerzo y esmero, en estropear más aún el sistema de combate.