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Análisis de Overlord: Raising Hell para PlayStation 3
Lanzamiento: 27/6/2008 · Género: Acción / Aventura
Ficha técnica
Desarrollo: Triumph Studios
Producción: Codemasters
Distribución: Codemasters
Precio: 69.95 €
Jugadores: 1
Formato: Blu-ray
Comunidad
Nota de los usuarios: Overlord: Raising Hell para PlayStation 3 7.48
4 valoraciones
Insuficientes votos para figurar en los rankings.

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Análisis de Overlord: Raising Hell para PlayStation 3

El señor oscuro regresa, esta vez a PlayStation 3, con la misma propuesta paródica y algunos extras.

Pablo Grandío · 8/7/2008
Gráficos:
6 Jugabilidad:
7
Nota final: 7
Sonido:
8.5 Diversión:
7
Si bien la dinámica del control de nuestros esbirros puede volverse a veces frustrante, y también repetitiva, el juego tiene un diseño bastante bueno. Sobre el papel es lineal, pues acabaremos con los héroes siguiendo un orden, y aumentaremos nuestro poder también de forma prefijada; pero también tenemos cierta libertad a la hora de decidir el orden al cumplir ciertas misiones y objetivos secundarios. Además, los niveles están bastante bien diseñados, siendo lineales al principio pero pudiendo unirse sus diferentes partes mediante puentes que irán habilitando nuestras mesnadas, haciendo que se vuelvan bastante "navegables", por decirlo de algún modo, y que además luego sea fácil revisitar partes para obtener sus secretos, gracias a haber conseguido nuevos tipos de criaturas que no teníamos la primera vez que pasamos por ahí. Ése fuego impenetrable de los primeros niveles ya no es un obstáculo una vez tengamos a los vermejos, y por fin podremos obtener ese item que se encuentra en medio de un lago, cuando consigamos a los zarcos.



Aparte de los objetivos secundarios, algunos de ellos opcionales, en Overlord también tenemos otras cosas que hacer, como configurar la torre del mal según nuestros deseos. Podremos comprar nuevos objetos o cambiarlos de sitio, o visitar sus diferentes estancias, donde se crían los esbirros, una mazmorra donde combatir contra todos los enemigos que hayamos vencido en el juego, o una herrería para mejorar nuestras armas y armadura, o crear otras nuevas. Otro aspecto interesante de Overlord, presente de forma testimonial, pero bienvenido, es la posibilidad de realizar "decisiones morales" de vez en cuando. Podremos ganarnos el favor del pueblo oprimido que estamos liberando de los excesos de los héroes tratándoles correctamente, o bien podremos irlos acostumbrando a lo que esté por venir, matándoles o robándoles. Según la moralidad de nuestras acciones los personajes no jugables nos tratarán de una manera u otra (podrán llegar a atacarnos), y los hechizos de nuestro Overlord evolucionarán de forma diferente.

Por lo demás, esta versión PlayStation 3 es prácticamente igual a lo visto en Xbox 360 y PC hace justo un año, pero incluye de serie la expansión "Raising Hell", publicada como contenido descargable para las otras dos versiones tiempo después. Aparte de la veintena de horas de juego del título original, Raising Hell incluye modos multijugador que aportan más diversión y duración al juego, una nueva zona de mazmorras, corrige algunos fallos e introduce un utilísimo mapa que no estaba en la versión original.

A nivel gráfico Overlord es un juego simplemente decente. Ya lo era cuando salió el año pasado, y un año después no ha experimentado ninguna mejora llamativa, salvo la corrección de algunos fallos, por lo que el resultado es el mismo que antes, pero con un año de desfase. Los escenarios tienen un tamaño bastante grande pero su nivel de detalle parece a caballo entre dos generaciones, así como el modelado tanto de los enemigos, bastante repetitivo, como de los personajes no jugables que nos encontramos. Incluso el Overlord resulta algo tosco tanto en diseño como en animación, cosa que no ocurre con los esbirros, los auténticos protagonistas del juego, que sí destacan por su variedad de movimientos y la cantidad de modificaciones que pueden tener (irán cogiendo objetos e inventario al vuelo, a medida que saqueen). El apartado visual es por lo tanto correcto, cumpliendo con su cometido, pero sin llamar la atención.

El sonido, en cambio, se beneficia de un fantástico doblaje al castellano; el Overlord no habla, pero nuestros esbirros no paran quietos, ni dejan títere con cabeza, ni se abstienen de ningún tipo de comentario. Desde los consejos de nuestro amo de la mazmorra hasta los vaciles de nuestro juglar, pasando por las serviles alabanzas de los esbirros de batalla, el doblaje del juego desborda humor y calidad por los cuatro costados. Los efectos de sonido son muy variados y, sobre todo, frecuentes. Nuestros esbirros generan un caos constante que se ve representado con todo tipo de sonidos, complementándose este estruendo continuo con una buena banda sonora, con temas a veces bastante bucólicos.



En conclusión, Overlord: Raising Hell sigue siendo un juego original y entretenido como ya lo era en su día, cuando salió para las otras plataformas. Y sus pros y los contras siguen siendo los mismos de antes. Por una parte tenemos una historia divertida, que nos incita a seguir jugando para seguir el nuevo e imparable ascenso al poder del Overlord, y un sistema de juego bastante novedoso. Por la otra, un apartado técnico que no destaca, y cierta repetición en su jugabilidad, aparte de que algunas situaciones se hacen demasiado complejas a la hora de controlar el juego. Si te llama la atención el juego por su planteamiento, es una compra recomendada, pues es entretenido, tiene una notable duración y ofrece exactamente lo que promete.

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