La liga estadounidense de hockey vuelve a su cita anual con los videojuegos.
El control nos permite establecer un nivel de control amplio y profundo sobre el puck de manera que incluso podremos juguetear con él moviéndolo de lado a lado para fintar al rival en pleno asedio a la portería, y también para mover el stick cuando estemos en posición defensiva para robar el puck. Se puede achacar a este sistema que quizás no sea tan efectivo como pulsar, simplemente, un botón, y desde luego hay un cierto retraso en la velocidad de respuesta, lo que no va muy a favor de la jugabilidad, pero sí nos parece un camino interesante que debe ser explorado en el futuro.
El punto más negativo del sistema de control desarrollado es que nos fuerza a usar con regularidad el botón Back del mando de Xbox 360, o Select en el caso de PlayStation 3, y está claro que no son los mejores en lo que a accesibilidad y tacto se refiere. Este botón se usa para el pase secuenciado entre compañeros en ataque, denominado comúnmente
icon passing (que se introdujo en NHL 2K6), y nos obliga a quitar el pulgar del stick analógico izquierdo para alcanzar el botón, lo que es poco eficiente. Sin duda alguna, habría sido a nuestro entender mejor opción desplazar a este botón algunas de las funciones menos imprescindibles de los cuatro botones frontales.

En el hockey el contacto físico está a la orden del día, y usar la inercia y la fuerza de empuje para atacar a los rivales es algo cotidiano, y desde luego es parte esencial también de este videojuego, con una física bastante buena que puede llevarnos a los puños, algo que bien recogen las normas de este deporte. Los enfrentamientos están bien implementados, el control es fiable, y representan parte importante de la práctica deportiva. Por último, no podemos olvidar que incluye algunos movimientos especiales de superestrella, unas maniobras especiales que hacemos al combinar el gatillo izquierdo (botón L2 en PS3) con dos de los botones frontales, lo que resulta en un disparo especial que habrá que dominar para tener opciones firmes de victoria.

En líneas generales, la jugabilidad de
NHL 2K8 propone cosas muy interesantes en su sistema de control, pero algunas de las soluciones adoptadas no parecen las más apropiadas y definitivamente la cosa no mejora con la costumbre. El uso del stick analógico derecho parece una buena idea, con bastante espacio par mejorar, pero ahora mismo no acaba de ser tan fiable como desearíamos. Habrá, por tanto, detractores y defensores de este sistema de control que, creemos, tendrá continuación en el futuro, aunque esperamos que solventando sus contratiempos. Por suerte, eso sí, a poco que trasteemos en las opciones veremos cómo se puede optar por un sistema de control muy similar al de anteriores entregas, y por tanto si no nos convence lo que se ha propuesto, la solución es fácil.