El baloncesto arcade de Electronic Arts llega por primera vez a la nueva generación con varias novedades.
Otro detalle interesante es la posibilidad de hacer mates dobles, especialmente humillantes, que pueden llegar a ser triples si los hacemos durante un GameBreaker. Al hacer un mate, una barra de energía se llenará según mantengamos pulsado el botón de tiro mientras nuestro jugador esté saltando. Si llenamos la barra completamente, fallaremos el mate, golpeando la pelota contra el aro con fuerza, pero si soltamos el botón en el momento adecuado, nuestro jugador hará un doble mate –la pelota rebotará en el suelo, la cogeremos de nuevo y machacaremos-, que naturalmente vale el doble.
Otro cambio interesante es cierto dinamismo a la hora de robar el balón o recuperarlo. Aparte de los robos clásicos, algunos rivales podrán empujarnos para intentar desequilibrarnos. En estas situaciones, y también en las de los robos, el juego nos indicará qué botón hay que pulsar rápidamente para no perder el balón –o cuando estemos en el otro papel, para robarlo. Esta necesidad de estar atentos y de pulsar el botón adecuado –que, de hecho, ya aparecía en FIFA Street 2- hace menos tedioso el hecho de tener que robar la pelota a un rival que no para de hacer piruetas, y menos fácil para nosotros hacer justamente esto último.

El modo principal del juego se llama Homecourt, y en él comenzaremos creando a nuestro propio jugador, con un editor algo extraño, diferente al que estamos habituados a ver en juegos de EA como Tiger Woods. En este, escogeremos un diseño genérico, y luego lo podremos combinar con dos jugadores de la NBA creando una especie de híbrido, un detalle curioso pero que quizás para alguno no compensará la ausencia de opciones de configuración personalizadas. En este modo iremos ganando reputación jugando en nuestra cancha y visitando las de otros equipos callejeros, o equipos de la NBA, e incluso de la liga femenina. Como modo carrera está bastante bien, con un sistema de evolución de nuestro personaje y la peculiaridad de que las reglas de los partidos cambian cada vez. En algunos la victoria está en 21 puntos, en otros, gana el primero que saque cierta ventaja al rival; aparte, en algunos no están permitidos los mates, o los tiros de campo, etc… Esto nos hace obligarnos a dominar cada una de las facetas del juego, y le dota a un modo carrera bastante estándar de cierta variedad.
Los otros modos de juego no destacan demasiado, siendo básicamente partidos configurables, pero destaca por supuesto el modo online. Es la primera vez que esta saga da el salto a la red y lo hace muy bien, con una jugabilidad sin retardos tanto en PlayStation 3 como en Xbox 360, y con opciones de configuración de reglas y facilidad para encontrar a oponentes que estén a nuestro nivel, por alto o bajo que sea.
El apartado audiovisual del juego es un tanto peculiar, algo así como retro, tanto por el apartado gráfico, que es como de tonos sepias, como el sonido, una colección de canciones retro entre las que destaca el Rockit de Herbie Hancock, la canción que suena cuando entramos en el modo Gamebreaker. Hay también temas de Jackson 5, RJD2 o Quince Jones, acompañados de los clásicos sonidos FX que suenan bastante contundentes. Mientras que la elección del retro en la banda sonora es un acierto, el apartado gráfico "sepia", o de cámara casera, del apartado gráfico, quizás no guste a algunos.
Por lo demás, en gráficos el juego cuenta con sensacionales modelados de los jugadores reales de la NBA, destacando por encima de todo las animaciones, tan fluidas, variadas y espectaculares como nos tienen acostumbrados los juegos de EA Sports BIG. Sin ser una virguería gráfica, el juego se mueve con gran fluidez, sin ralentizaciones, y los efectos cinemáticos de las repeticiones, o los especiales del Gamebreaker, son muy llamativos visualmente. Los escenarios están bien, con ese toque callejero abandonado tan habitual en los juegos de este estilo.

NBA Street Homecourt es una buena entrada en la nueva generación de esta divertidísima saga de deporte callejero de Electronic Arts. Aunque naturalmente poco se puede cambiar en un juego de estas características, esta primera entrega de la era de la alta definición cuenta con novedades jugables muy interesantes que, sin complicar demasiado la jugabilidad "rápida" que necesitan este tipo de juegos, sí la hace más variada. Más que correcto en el apartado técnico, y con un buen modo online, se echan en falta modos de juego adicionales aparte del central "Homecourt", e incluso, aunque el modo online funciona bien, algún extra más para crear competiciones complejas en la red. Sin duda los amantes de la saga tienen en Homecourt una compra obligada. Los que disfruten con los juegos deportivos también cuentan aquí con una compra recomendada.