Sony nos lleva al Pacífico para una brutal y salvaje competición de velocidad, que mejora en todo a su predecesor.
El ingrediente de los circuitos y cómo el conocimiento es poder se suma a la variedad de vehículos, mayor en esta ocasión por la introducción de una novedad, el Monster Truck ese todoterreno gigante tan típicamente americano que protagoniza espectáculos de aplastamiento de otros vehículos. Evidentemente, el Monster Truck es el menos manejable de los vehículos del juego, pero también el más duro, capaz de aplastar a los demás y de hacer volar por los aires a las motos. Cada vehículo tiene sus pros y sus contras en forma de manejabilidad, aceleración, velocidad, fuerza y turbo, y dependiendo del circuito unos van mejor que otros pero, sobre todo, se pilotan de forma muy diferente, lo que le da mayor variedad al juego. Aparte, en el modo Festival, el principal, no todos los eventos estarán abiertos a todos los vehículos.

Aparte de carreras normales, en el modo principal de Motorstorm hay algunas con variaciones. Varias de ellas cuentan con requisitos especiales, aunque no obligatorios que, en caso de cumplirlos, nos abrirán las puertas de otras pruebas y de extras dentro del juego, como vídeos. Consisten en retos de tiempo, terminar una carrera dentro de un margen independientemente del lugar en el que terminemos, o requisitos adicionales como un número máximo de destrucciones del vehículo. Aunque no obligatorias para ganar las pruebas, ni para avanzar en el juego, sí lo son para lograr todas las carreras.
Además de carreras por vueltas donde solo gana el mejor, tenemos la modalidad eliminación, que va quitando de la carrera al último cada cierto número de segundos, y los desafíos de velocidad, que al más puro estilo arcade nos exigirán pasar por los puntos de control con límite de tiempo. Las primeras están disponibles también en el modo online, donde hasta 12 jugadores pueden competir con libertad de elección de escenario y tipo de vehículo.
Espectacular, aunque a veces incontrolable
A nivel jugable Motorstorm 2 cambia poco respecto al juego original, y mantiene, incluso podríamos decir que acentúa, uno de sus problemas, que es un sistema de control un tanto caótico en ocasiones. Es cierto que los diferentes vehículos tienen más o menos control, pero a veces la velocidad a la que vamos hace imposible controlar la dirección, independientemente de lo que frenemos, y este detalle se combina con otro, la excesiva sensibilidad, en ocasiones, del sistema de detección de daños. Éste provoca destrucciones espectaculares a nivel gráfico, pero a veces resulta exagerado que nuestro vehículo quede inutilizado con algunos choques más "perdonables", por decirlo de algún modo, que desentonan con el diseño y el control arcade del juego.
Motorstorm: Pacific Rift despunta en el apartado gráfico, mostrándonos unos escenarios enormes en los que no solo destaca el diseño del trazado por donde pasamos, sino todo lo que le rodea, desde el entorno que inmediatamente lo rodea, hasta el escenario en general donde transcurre el circuito. El modelado de los vehículos es bueno y los diferentes tipos ofrecen entre sí la suficiente diversidad para que las carreras no sean una procesión de diferentes tipos de máquinas, pero todas ellas clónicas entre sí. El sistema de daños del juego, pese a ser un tanto exagerado, produce secuencias cinemáticas espectaculares cuando chocamos, y el buen trabajo gráfico se completa con unos vistosos efectos de niebla, humo o suciedad.
Manteniendo la posición
La banda sonora del juego contiene una buena selección de melodías que ambientan bien las carreras, sin llegar a robarle protagonismo a unos sensacionales efectos sonoros tanto para la aceleración como para la ambientación general del escenario, que aunque vacío de vehículos y personas, transmite mucha actividad. Los choques y los saltos son las estrellas de este apartado, donde las voces se reducen a secuencias de introducción, pues no hay comentarista durante las carreras, lo cual es un gran acierto.
Refinando y mejorando el juego anterior, Motorstorm: Pacific Rift es una muy buena secuela de uno de los juegos más aclamados del lanzamiento de PlayStation 3. Manteniendo gran parte de las virtudes del antecesor y aumentando su duración y su número de circuitos y tipos de pruebas, Pacific Rift mantiene su posición de juego "salvaje" de referencia en PlayStation 3. Esperemos que, al igual que hicieron con el primero, el equipo siga apoyando al juego y a sus usuarios con actualizaciones y extras a través de PlayStation Network. Una compra muy recomendada.