El esperado colofón a una de las sagas emblema de la historia del videojuego. Kojima compone su réquiem definitivo.
A estas alturas de la crítica, toca reflexionar sobre las propias secuencias de vídeo, su necesidad y funciones. No cabe duda que atar 20 años de historia resulta una tarea titánica, desproporcionada, más aún cuando el argumento de la saga se retorció hasta la hilaridad con su segunda entrega. Lo que no se puede perdonar es la duración de éstas (excesiva, resultando casi pedante) que castiga al jugador novato con más horas de vídeo que de juego dependiendo de la habilidad de éste. Irremediablemente, el jugador ligado a la franquicia verá en ciertas secuencias un valor argumental incalculable, tanto por profundidad como por calidad, aunque muchas otras no logran alcanzar el nivel por sus excesos y, por qué no señalarlo, carencia de elipsis por parte del intocable Hideo Kojima.

Harry Gregson-Williams, Nobuko Toda, Ennio Morricone son los encargados de apoyar las potentes imágenes con una banda sonora que, sin llegar al excelente nivel de la tercera entrega, vuelve a ser espectacular y muy probablemente, volverá a marcar a una legión de jugadores como las entregas previas. Temas como "Love Theme" o "Here´s to you" lograrán asociar nuestra memoria a este impactante e imperecedero capítulo final de la saga.
Pero conocer el desenlace del periplo de Snake no es la única finalidad de Metal Gear Solid 4. El fugaz modo online de Subsistance en Europa vuelve en esta entrega, completamente gratuito, con más opciones, más rico y con todas las novedades de esta entrega aplicadas a él. Por otra parte, MGOnline engloba a toda la saga, con guiños, melodías y escenarios de entregas previas de incalculable valor especialmente para los fieles jugadores desde los tiempos de MSX. Una guinda brillante que puede impedir evidenciar los errores o decepciones que han podido suponer este esperado juego.
Pero obviarlos sería caer en el engaño. La duración total del juego puede resultar muy escasa en relación con la cantidad de cinemáticas (sobre las cuales no vamos a entrar a valorar ante el debate sobre hasta que punto se adaptan al lenguaje narrativo natural de un videojuego) las cuales incluso pierden energía y pueden llegar a resultar anti-climáticas (especialmente las dos últimas horas y media de juego). Las instalaciones fueron otro incómodo tema tabú, ya que cada vez que avancemos un nivel o re-visitemos episodios previos el juego instalará entre 3 y 8 minutos.

Puede que "Guns of the Patriots" haya estado a otro nivel (ni por encima ni por debajo) respecto a las desproporcionadas expectativas que se han generado en torno a él. No toca ahora valorar este capítulo aislado, sino toda la obra en conjunto. Sin duda alguna, este particular epílogo a las venturas y desventuras de Snake (por otra parte, también las nuestras como jugadores todos estos años) nos han servido para valorar la evolución de la saga, ciertas decisiones y su repercusión en el sector. Un capítulo melancólico, aclaratorio y definitivo. Puede que la era de Solid Snake haya llegado a su fin con esta entrega, pero los que hemos luchado junto a él durante todo este tiempo no podremos olvidarla.