En lo que respecta a los modos de juego,
si queremos jugar nosotros solos nuestra principal opción será la de Torneo. Esta se divide en ocho zonas con cinco pruebas cada una. Estas pueden ser de cinco tipos diferentes, como una carrera normal o una contrarreloj, por lo que tendremos algo de variedad en ese sentido, aunque sin duda nos quedamos con las carreras, ya que en nuestra opinión son las más divertidas y emocionantes de jugar. Dependiendo de nuestra actuación podremos recibir hasta un máximo de tres estrellas por prueba, las cuales serán necesarias para desbloquear nuevos torneos.
Este modo no nos llevará demasiado tiempo completarlo, ya que
la dificultad es algo baja debido a que la Inteligencia Artificial de los pilotos rivales no es especialmente brillante. A pesar de ello, iremos desbloqueando a medida que avancemos unas pruebas de Élite bastante más difíciles de lo normal y donde encontraremos un reto más que decente, aunque como ya decimos, el modo para un jugador se acaba pronto.
Así pues, nos queda el multijugador online. Y especificamos online, porque incomprensiblemente
no se ha incluido una opción para jugar con nuestros amigos a pantalla partida. En cuanto al online, tenemos un buscador de partidas que funciona bastante bien y de forma rápida y eficiente. Además, podemos personalizar nuestras búsquedas de partida para asegurarnos entrar en una que nos guste.
Por último, destacar que
tras cada carrera, ya sea individual o en multijugador, ganaremos puntos de experiencia que nos permitirán subir de nivel. La cantidad de experiencia que recibamos irá en función del número de acrobacias que hagamos y de la posición en la que quedemos al final de la prueba, por lo que cada partida contará y nos servirá para progresar, ya que subiendo de nivel desbloquearemos nuevos contenidos, como acrobacias o vehículos.
Fluidez vertiginosa y monotonía visual
Si hay algo en lo que Mad Riders destaque especialmente a nivel técnico es precisamente
en su robusta tasa de imágenes por segundo. Ya hemos dicho que una de sus principales virtudes radica en su frenética velocidad, algo que es posible gracias a la fluidez con la que se mueve todo, consiguiendo transmitir perfectamente la sensación de ir a cientos de kilómetros por hora.
En cambio,
en el resto de apartados visuales no hay nada realmente reseñable, topándonos con unos escenarios muy poco variados y bastante similares entre ellos. Las texturas tampoco son nada del otro mundo y los pocos efectos gráficos con los que cuenta no pasarán a la historia de los videojuegos, por lo que no esperéis ver cosas como el terreno y el barro deformándose a nuestro paso. Sus gráficos se limitan a cumplir su función y ya, dejando toda la espectacularidad en manos de la velocidad.
El aspecto sonoro sigue la misma tónica,
con una banda sonora con muchos guitarreos totalmente olvidable y repetitiva como ella sola, así como unos efectos de sonido simplemente funcionales. Del doblaje poco más que decir, ya que no oiremos muchas más voces que el comentarista dando la señal de salida en inglés.
Conclusiones
En definitiva, podemos decir que Mad Riders es un arcade de conducción muy frenético que gustará a los fans del género. Sin embargo, la monotonía visual y la reutilización constante de los diferentes tramos de los circuitos juegan en su contra, así como lo breve y fácil de su modo individual y la ausencia de un multijugador a pantalla partida. A pesar de ello,
el resultado final es un juego que por un precio relativamente bajo sabe divertir y al que se le puede sacar mucho jugo en su modo online, donde la competición con el resto de jugadores está más que asegurada.