Quizá vaya siendo hora de enterrar el hacha.
Existen otro tipo de puzles basados en el popular encendido de antorchas o en la pulsación de interruptores, conllevando varios de ellos el uso de una o dos bestias. Algunos resultan mínimamente inspirados, pero por lo general son acertijos bastante evidentes, vistos ya otras veces y que además se repiten con excesiva frecuencia a lo largo de todo el juego. Como punto positivo encontramos que tal y como se prometió hay ciertos momentos con una mayor apertura jugable, tal es el caso de ciertas batallas entre bestias que se desarrollan en terrenos extensos y de algún escenario que propone cumplir un par de objetivos en direcciones distintas.

Por otra parte, los checkpoints están demasiado alejados entre sí en algunos niveles, por lo que si nos matan y no poseemos Estatuas del Dragón quizá nos toque repetir alguna de esas largas zonas que no resultan muy divertidas, algo especialmente frustrante si tenemos en cuenta que a veces la muerte nos llegará de forma absurda a través de caídas al vacío propiciadas por algún golpe rival.
Además del modo historia el juego posee las modalidades "Desafío" y "Retos de Tyris". El primero consiste simplemente en poder jugar de forma independiente los niveles del modo historia que ya hayamos superado. El segundo se basa en una serie de arenas de batalla, también sacadas del modo historia, en las que deberemos sobrevivir todo lo que podamos contra oleadas de enemigos. En ambos modos podemos elegir que modelo de ropa queremos vestir y que arma empuñar, siempre y cuando hayamos recaudado la ingente cantidad de monedas que se exigen para desbloquearlas. No existe ningún tipo de modo multijugador,
desapareciendo por tanto el popular cooperativo, una de las señas de identidad de la saga.
A nivel técnico
Golden Axe: Beast Rider no ofrece nada destacable salvo una tasa de refresco de imagen de 60 fps, aunque aderezada en algunos momentos con problemas de
tearing y ralentizaciones. Por lo demás estamos ante un juego de lo más austero: escenarios vacíos y carentes de cualquier tipo de detalle, modelado de personajes pasable y animaciones escasas y un poco forzadas, sobre todo en lo concerniente a aquellas que forman los movimientos las bestias. El texturizado es por lo general pobre y tan reiterativo como el propio juego.
En cuanto al sonido, los efectos son también muy escasos y en ocasiones molestos, como el ruido que hacen al correr las pisadas de algunas criaturas. Musicalmente dispone de un par de temas relativamente inspirados, pero por lo general la banda sonora pasa desapercibida, entre otras cosas debido a que durante grandes tramos del juego no suena ningún tipo de acompañamiento.
Una oportunidad desaprovechada
En definitiva,
Golden Axe: Beast Rider es un título que se queda a medio camino entre su carácter de vieja gloria arcade y la aventura de acción actual que pretende ser. Un título que se une a la ya enorme lista de licencias clásicas que son desaprovechadas en su paso a las 3D y que difícilmente contentará a los aficionados de un género que están hartos de jugar a propuestas considerablemente superiores.