Regresa al sueño de Chopin, esta vez en Playstation 3.
El modelado de los personajes es notable, con multitud de detalles que hacen la caracterización de éstos más que evidente.
Las expresiones faciales que se mostrarán a lo largo del juego no hace más que dejar en evidencia a otros exponentes del género, pues la transmisión de sentimientos entre protagonistas y jugador es constante desde los primeros minutos de juego. Además, el juego no escatima en cuanto a presentaciones se refiere, siendo testigos de varias horas de video -generado por el mismo motor del juego, sin secuencias de video prerenderizadas- que explicarán la historia con un ritmo mayor.
Es curioso ver como hasta los lugares menos concurridos y más -en principio- devastados, como pueden ser perfectamente unas catacumbas o por ejemplo las cloacas de la ciudad de Ritardando, tienen ese toque mágico que lo hacen bonito, precioso. Llegados a este punto hay que admitir que
Eternal Sonata es uno de los videojuegos más bellos que se han concebido para videoconsola, y ya no solo por su apartado artístico, que deja a la altura del betún a muchas otras obras de gran calidad, sino también por su excelente banda sonora, que merece un capítulo aparte dentro del registro de melodías.
En primer lugar hay que dejar claro que el trabajo como compositor de Motoi Sakuraba es más que excelente, con obras tan suculentas dentro de su currículo como pueden ser Baten Kaitos o Tales of Sypmhonia, ambos para la anterior consola de Nintendo.
El trabajo del compositor japonés es extraordinario, con unas piezas que nos transportarán de lleno al universo mágico que Tri-Crescendo ha creado para nosotros. El repertorio cuenta con la suficiente profundidad como para dejar huella en la industria, que cada vez emplea más las típicas canciones "genéricas" y sin alma. De esta manera contamos con un apartado sonoro digno de mención, con temas rápidos y frenéticos para las batallas, tranquilos para los momentos de calma y melancolía, y de acompañamiento para cuando no ocurra nada en especial, todos, eso sí, perfectamente orquestados. Por otro lado contamos con las piezas del majestuoso compositor polaco, que han sido tratadas con muchísimo mimo a la hora de adaptarlas al videojuego. El piano de Frédéric -interpretado por uno de sus seguidores e imitadores más famosos: Stanislav Stanislavovich Bunin-
conseguirá poner el vello de punta a más de un jugador, sobre todo a los que más sienten la música -indiferentemente de si son seguidores o no del difunto-.
Eternal Sonata cuenta con dos doblajes diferentes para contentar tanto a los más aférrimos al idioma japonés, como a los que prefieren oír sus videojuegos en la lengua de Shakespeare, contando, claramente, con
subtítulos en nuestro idioma. La caracterización de personajes en inglés está muy bien conseguida, y los actores de doblaje han sido cuidadosamente seleccionados para dar vida a los protagonistas de la aventura -mención especial al actor que hace de Frédéric Chopin-.
La canción se termina
Eternal Sonata es una de las apuestas más seguras en cuanto al género de rol en Playstation 3, género que por desgracia todavía no ha hecho aparición como es debido en la videoconsola de Sony, por lo que la aventura que presenta Tri-Crescendo es una de las mejores del catálogo actual.
Tanto la historia, como sus gráficos, así como su envidiable banda sonora original, hacen que Eternal Sonata deje huella dentro del mundo de los juegos de rol -así como ya lo hizo la entrega de Xbox 360-. Además, las novedades, pese a no ser suficientes como para hacerse con él si poseemos la primera versión, son de agradecer a la hora de ponernos en la piel de los personajes. Muy recomendable.