Lucha hasta la muerte o resígnate a convertirte en material de recambio para los Strogg, porque la madre de todas las batallas se libra en la Tierra.
En cuanto al sistema de control, hay que destacar por un lado lo mal calibrado que ha sido el sistema de apuntado automático, que resulta exagerado hasta el punto de que seguiremos a los rivales sin ni siquiera proponérnoslo; pero también el apuntado manual tiene sus carencias, reflejadas sobre todo en lo difícil que puede llegar a resultar el abatir a un enemigo que se mueve, como veíamos anteriormente, a una velocidad fuera de lugar. Por otro lado, el sistema de selección de armamento y habilidades, que se realizará con los gatillos superiores en ambas plataformas, puede llegar a ser algo molesto para los usuarios, principalmente porque tendremos que pasar por todas las opciones disponibles antes de llegar al arma deseada.

Por lo demás, el juego se comporta de forma similar al resto de exponentes del género dentro del mercado de las videoconsolas: controlamos los movimientos del personaje con uno de los sticks, mientras el otro nos permite apuntar. Con los gatillos disparamos y activamos las habilidades especiales de nuestra unidad, y el resto de botones los usamos para agacharnos –que no tumbarnos, algo que también es exclusivo de la versión de Quake Wars en PC-. El Pad digital quedará reservado para las peticiones que podremos realizar a lo largo de las partidas.
También
el número de combatientes se ha visto reducido con respecto al PC. Como indicábamos al inicio de este artículo, pasaremos a disputar partidas para 16 jugadores en escenarios pensados para 24 usuarios sin que por ello se haya producido un mínimo nivel de modificación en los entornos, algo que denota una completa falta de interés por parte de los desarrolladores, que no han tenido en cuenta que en escenarios tan amplios equipos de jugadores tan pequeños resultan contraproducentes.
A nivel gráfico, esta adaptación de Enemy Territory: Quake Wars
tampoco resulta digna de mención. Por un lado, destaca la amplitud de los escenarios por los que nos moveremos, la variedad de los mismos, y su propio diseño. Sin embargo, ni el sistema de iluminación, ni el detalle de las texturas, ni el propio modelado de los vehículos y soldados mantiene el nivel visto en PC, pese a todos estos meses de tiempo extra. Además, la definición de todos los elementos en pantalla resulta más que cuestionable, a lo que debemos sumar las ralentizaciones, que se muestran en ambas versiones del juego –similares a nivel gráfico-. A favor de la versión para PlayStation 3, eso sí, hay que destacar la inclusión de la cámara interior para los vehículos, opción deshabilitada en Xbox 360, aunque ésta se muestra mejor en líneas generales. Por último, los tiempos de carga también resultan molestos por su duración, a lo que debemos sumar un apartado sonoro muy discreto con unas melodías poco variadas y de calidad, y unos efectos sonoros que cumplen simplemente –al menos las voces han sido dobladas a nuestro idioma de forma acertada-.
En cuanto al juego en línea, de nuevo volvemos a encontrarnos con diversos problemas, siendo el principal la latencia en determinadas batallas multijugador –el temido lag-, y la dificultad de encontrar partidas estables –sufriremos alguna que otra desconexión-. En este punto, si al menos se hubiera potenciado de una forma más acertada el juego en solitario, los usuarios tendrían algo con lo que entretenerse en caso de no encontrar partidas con otros jugadores –ya que el juego local tampoco está disponible-; pero como podéis intuir, tampoco en este campo Quake Wars destacará. Así pues, si optamos por jugar en solitario, tendremos que conformarnos con luchar contra los
bots, que con la inteligencia artificial que presentan, poco divertimento nos ofrecerán más allá de las primeras partidas, que nos servirán a modo de entrenamiento.

En definitiva, Quake Wars llega al mercado de las consolas tarde. Su planteamiento jugable, así como la ambientación y el desarrollo de las contiendas, están a la altura de lo que cualquier aficionado al género cabría esperar. Sin embargo, dejando a un lado los aspectos técnicos, el juego presenta lacras a nivel jugable por el sistema de control adoptado, que le resta atractivo al juego por facilitarnos en exceso el apuntado de los enemigos, o directamente por complicárnoslo demasiado dependiendo de la opción escogida. Esto sin olvidar la simplificación del sistema de mejoras en Xbox 360, ni la falta de contenidos extra con respecto a lo visto en PC, que bien podría justificar la compra de un juego que nos llega peor que cuando se lanzó en compatibles a finales del pasado año, a un precio superior. Por lo tanto,
a día de hoy sigue siendo una compra más que recomendable en PC, pero un simple aperitivo para los aficionados al género en el mercado de las consolas.