En el fragor de la batalla, una decisión errónea se paga con la vida.
Lógicamente, esto no significa que debamos dejar al margen a nuestros aliados, ya que su ayuda resultará vital en muchos casos. Así, por ejemplo, podemos ordenar a nuestro equipo con MGs que neutralicen a un enemigo disparando sin descanso sobre su posición (fuego de supresión), mientras nosotros y otra escuadra nos ocupamos de otros soldados rivales sin tanta presión sobre nuestra cabeza. Igualmente, con la inclusión de una escuadra equipada con bazookas, podemos derribar algunas posiciones de cobertura más débiles como los sacos de arena, cajas de madera, o mobiliario urbano, abatiendo a los pobres nazis que se encuentran tras estos obstáculos, o cargarnos de un plumazo los nidos de ametralladora que de otro modo nos pondrían las cosas realmente difíciles –resulta espectacular ver cómo estallan estas posiciones situadas sobre los edificios de Eindhoven-.
Por otro lado, aunque en la mayoría de casos siempre iremos acompañados de una o dos escuadras –al final de la aventura tres-, habrá determinados tramos de la partida que
los recorreremos en solitario, como en cualquier otro juego de acción. Por supuesto, la necesidad de cubrirnos constantemente no desaparece, aunque sí se pierde parte del realismo y la estrategia que atesoraban las anteriores entregas de la saga. Igualmente, se ha eliminado la posibilidad de dirigir a los tanques junto a nuestras escuadras, aunque estos blindados sí protagonizarán alguna que otra misión en Hell’s Highway. En concreto, serán tres las misiones en las que
controlaremos directamente a un tanque, algo que aunque resulta bastante divertido –fulminaremos a decenas de enemigos con una facilidad pasmosa-, choca bastante con el planteamiento jugable con el que Gearbox creó Brothers in Arms.
Pero pese a esto, de nuevo debemos resaltar que el juego
sigue siendo tan real como siempre. Esto significa que no podemos salir y correr por el escenario como si fuéramos un superhéroe, ya que estas historias siempre terminan mal en el juego, ni tampoco pensar que contaremos con un arsenal increíble que nos va a permitir salir de todas las situaciones de peligro posibles. En Hell’s Highway, únicamente podremos llevar dos armas de fuego y la pistola, pudiendo eso sí intercambiarlas por las de los enemigos. Algo que ha sido resuelto de una forma muy efectiva ya que al final combinaremos nuestros escasos recursos eficientemente sabiendo aprovechar al máximo las virtudes de estas armas.
Un conflicto entre hermanos
Comentado todo esto, hay que resaltar que este nuevo trabajo de Gearbox sigue siendo tan intenso y emotivo como siempre. De nuevo, nos veremos envueltos en situaciones críticas que nos pondrán al límite obligándonos a usar a conciencia a nuestras tropas, que no dudarán en llamarnos la atención si hacemos algo mal, o festejar la caída de un enemigo. Al respecto, entre batalla y batalla se nos irán presentando una serie de secuencias cinemáticas fantásticamente bien realizadas que continuarán ahondando en las relaciones personales de estos soldados que sin quererlo, se han visto involucrados en un conflicto bélico de unas proporciones mayores a las previstas inicialmente. El problema, sin embargo, es que la historia no calará tan hondo en los usuarios que no disfrutaran de las anteriores entregas de la serie.
Decimos esto porque la historia y todas las vivencias que marcarán las relaciones de estos soldados estarán muy ligadas a Brothers in Arms y su secuela, por lo que todo aquel que no los disfrutara –o no recuerde con exactitud todo lo que pasó en los mismos-, se sentirá muy perdido cuando constantemente se haga referencia a sucesos acaecidos con anterioridad. Algo que no ha sido resuelto de forma correcta por Gearbox, que no han sabido contextualizar adecuadamente toda esta trama en Hell’s Highway. Sí, al inicio de la partida se nos resumirán algunos de los acontecimientos más importantes vistos con anterioridad, pero no se ofrecen los suficientes detalles como para que los usuarios sepan exactamente por qué pasan determinadas cosas.