Un buen juego de rol clásico, sin más –ni menos- pretensiones que entretener.
Aunque muchos jugadores lo desconocen, la saga Atelier es una de las veteranas del rol japonés. Iniciada en 1997 para PSOne con Atelier Marie, si incluimos los Mana Khemia –sucesores espirituales-, tenemos más de una docena de integrantes de la saga. El último, disponible desde junio en Japón, es Atelier Mereru: The Alchemist of Arland 3, lanzado para PlayStation 3, pero es ahora cuando llega a Occidente Atelier Totori: Alchemist of Arland 2 como Atelier Totori: The Adventurer of Arland, con más de un año de diferencia respecto a su salida en el país nipón.

Atelier Totori es un título intermedio entre Atelier Rorona –el primer Alchemist of Arland- y el citado Atelier Mereru. Todos los juegos de la serie tienen un nexo común, el uso de síntesis de ítems mediante alquimia, pero también el tono relajado de rol colorido, con personajes juveniles y combates por turnos. La historia en Totori transcurre cinco años después que lo contado en Atelier Rorona. Totooria, Totori para los amigos, es una chica de 13 apasionada por la alquimia, que fue alumna de Rorona. Pasa los días realizando experimentos en su casa, pero no todos salen bien, algo que enfada a su hermana mayor Cecilia. En un momento dado, Totori deberá internarse en el bosque para recoger más materia prima, acompañada por Gino, su amigo de la infancia, un joven que desea a toda costa convertirse en aventurero, aunque con más ganas que talento.
Durante varias incursiones por pequeñas porciones del mapa, Totori decidirá convertirse también en aventurera, al igual que su desaparecida madre, a la que espera encontrar. Aunque su familia se opondrá inicialmente y Totori misma duda de sus facultades, finalmente partirá para conseguir su licencia que permitirá explorar más áreas del mapa, así como cumplir todo tipo de misiones de sintetización de objetos, obteniendo los ingredientes de esas pócimas, y cazando monstruos. La historia no es el punto fuerte del juego, no se hace pesada pero está lejos de ser épica o de mantenerte pegado a la pantalla, aunque se compensa con el carisma de sus protagonistas, todos ellos con una personalidad muy directa: la chica inocente, el aventurero, el guerrero serio, la chica jovial… Atelier Totori está en inglés, sin traducción, una pequeña barrera para comprender qué sucede en cada momento si careces de dominio de ese lenguaje, aunque utilice un vocabulario muy asequible. Ah, y a pesar de ser una secuela, no requiere haber jugado al Rorona, aunque hay conexiones en el argumento y personajes que regresan, pero no es en absoluto esencial.

El desarrollo recordará mucho a sus antecesores o al mismo Mana Khemia, centrándose en el día a día de Totori y su avance para subir de rango en la licencia de aventurera y conseguir dinero, y así continuar con nuevas misiones más difíciles. La progresión no es excesivamente original, pero funciona. Y al igual que sus antecesores, existe un tiempo para cada tarea, ya que la historia cubre varios años de aprendizaje, y realizar las misiones de viajar por el mapa, sintetizar y conseguir objetos son días perdidos –o invertidos-, como se ve reflejado en un calendario en la interfaz. Así que si vas a desplazarte mucho y recoger objetos, ten en cuenta que eso repercutirá en el tiempo total, los días pasarán volando. Por suerte, habrá formas de reducir este impacto más tarde enviando a unos "Hom" –homúnculos- o usando objetos para caminar más rápido. Todo ello para poder alcanzar un determinado rango el tercer año, algo menos estresante que lo visto en Rorona –con exámenes más periódicos-.