Regresa el clásico de Rebellion, pero no sabe reinventarse por completo a los tiempos actuales.
Asimismo, hay algunos problemas ocasionales con la inteligencia artificial de los enemigos, sobre todo por el poco realista comportamiento de los soldados humanos, capaces de dejarse matar sin problemas, lo que resulta un poco más que extraño. Otras veces, en cambio, por muy bien camuflados que estemos, sabrán exactamente cuál es nuestra posición. Es decir, que fluyen de lo estúpido a lo genial sin rumbo fijo.

La idea de un modo multijugador que enfrentase a las diferentes razas a través de la red resultaba muy atractiva y el resultado, sin llegar a los niveles de adicción de los dominadores de la red como Halo o Call of Duty, es más que satisfactorio. En vez de competir con éstos en el frenetismo de la acción o en la táctica, los desarrolladores han asumido la dificultad de equilibrar las fuerzas de las diferentes especies y lo que verdaderamente brilla son los modos de juego especiales, puesto que el deathmatch no está muy equilibrado, un defecto que se intenta compensar con los otros modos.
En uno de ellos, Caza del Depredador, un jugador es un Predator y tiene que cazar a los otros, marines coloniales, como intentando simular la situación a la que Arnold y sus amigos se enfrentaban en la jungla en la primera película. Es realmente divertido, ya que hay un tiempo límite para que el Predator haga de las suyas, y quien lo mate se convertirá en el nuevo cazador. Infestación, en cambio, hace que un jugador sea un alien y tenga que infectar, convirtiendo en bichos, a los otros jugadores, hasta que todos se conviertan en Aliens. Finalmente, hay un modo supervivencia que hace las veces de Firefight o Horda (Halo 3 ODST y Gears of War 2 respectivamente), haciendo que los jugadores tengan que cooperar para hacer frente a oleadas de enemigos cada vez mayores y más peligrosas.
El multijugador, en definitiva, es uno de los aspectos más positivos del juego. Al igual que el resto del título, no es revolucionario, pero sí muy divertido, aprovechando las diferencias entre las especies y el imaginario que han dejado sus películas para idear dos modos de juego diferentes a los vistos habitualmente, y muy divertidos.
En cuanto a su acabado técnico, el juego logra alcanzar un buen aspecto visual, con un trabajo artístico coherente que es poco habitual en estos cruces de sagas, y que, desde luego, no ha sido tampoco el sello de identidad de otras propuestas similares dentro del mundo de los aliens y los depredadores. Luce bien, y aunque en algunos momentos baja la tasa de imágenes por segundo, en líneas generales no presenta problemas concretos de ningún tipo en su concepción, aprovechando la superioridad técnica de los sistemas actuales. Donde más destaca a la hora de construir la ambientación, sin embargo, es en el campo del sonido: los efectos son contundentes, y está especialmente logrado todo el conjunto de elementos vinculados a los depredadores y a los xenomorfos. Igualmente, cuando somos el marine, el pitido del detector de movimientos es tan asfixiante y molesto como en las películas, creando auténticas sensaciones de tensión por sí mismos, lo que nos muestra el uso bien planteado del mismo.

Conclusiones
Aliens vs. Predator tiene algunos fallos en su diseño en toda su propuesta para un jugador. Por un lado, propone tres campañas bien diferenciadas, pero sus diferentes sistemas de control no acaban de responder tan bien como sería deseable, y eso implica pasar por unas curvas de aprendizaje poco justificables. Se podría haber hecho una mejor reflexión sobre el control en todas sus vertientes para mejorar el producto sustancialmente. Asimismo, hereda los diseños de niveles del original, y ahí es donde se nota que las cosas han cambiado mucho en estos años. Pero su ambientación, concepto, y propuesta son de gran calidad, lo que resulta en un producto con contrastes que falla en las pequeñas cosas; pero a veces, esas pequeñas cosas son muy importantes.