Filgaria va a asistir a una nueva aventura en la que magia, fantasía y el Lejano Oeste se dan la mano.
Con el movimiento y colocación de los personajes en torno al sistema HEX como una de las características más destacadas de su sistema de combate, abriendo la posibilidad a ataques en equipo y demás movimientos especiales, pero luego nos encontramos con que la tónica de la dificultad es algo baja, y aunque se va incrementando de manera progresiva, salvo excepción nos vamos a encontrar con una tendencia hacia planteamientos de más facilidad de la deseada, aunque en ocasiones se camufla con la complejidad de las variables de combate, que se puede aportar por ejemplo con los ataques de tipo Fuerza. Esos ataques están restringidos a ciertos personajes (los médiums), y nos exigen el uso de puntos de fuerza, a través de un medidor que se va llenando según progresa el combate, tanto en solitario como en combinación con otro personaje. Estos ataques pueden actuar como modificadores hacer, por ejemplo, que se cambien las combinaciones de afinidad con los elementos de cada casilla.

La duración del juego se consigue muy especialmente a través de la gran extensión de Filgaia, un mundo de tamaño considerable salpicado de localizaciones por visitar, tanto en forma de pueblos como múltiples cuevas y mazmorras por explorar, aunque esto no esconderá que el desarrollo del juego acabe resultando un tanto lineal. Eso no significa que no hay aventuras secundarias por afrontar, pues, de hecho, el juego esconde bastantes (aunque muchas de ellas a partir de la segunda mitad del desarrollo) y son interesantes para conseguir mejores ítems y armas, pero el guion resulta un poco simple, sobre todo porque muchos personajes no están tan bien planteados como en anteriores juegos de la misma saga.
Pese a eso, la aventura se desarrollo ante el jugador con suavidad, resultando bien hilado en su planteamiento, y los elementos más puramente aventureros a la hora de movernos por los escenariso aportan momentos más de acción que luego contrastan de manera acertada con los combates por turnos. Y es en esos momentos cuando nos encontramos con los puzles, necesarios para poder avanzar resolviendo los enigmas planteados, aunque la verdad es que son bastante facilotes.
A nivel técnico,
Wild Arms 5 muestra unos gráficos que cumplen con los requisitos, pero poco más. El aspecto artístico es bastante superior al técnico, de hecho, combinando elementos de pura fantasía con la imaginería propia del Lejano Oeste, y unos gráficos en completas 3D que nos aporta un control completo sobre la cámara en casi todo momento. Lo que pasa es que la poligonización es baja, tanto para personajes como escenarios, y aunque podemos poner como excusa que el título en realidad tiene ya dos años (recordemos que salió en Japón en 2006), en ese momento PS2 ya había mostrado sobradamente hasta dónde podía llegar. En cualquier caso, aunque sin alardes, tampoco tiene grandes fallos, aunque a veces se nota que la tasa de imágenes es algo anquilosada y la cámara un poco tosca, pero puesto que no es una aventura de acción con un uso intensivo de ésta, tampoco parece algo muy grave. En cuanto a la música, el juego ha perdido a Michiko Naruke en la composición, pero la banda sonora sigue resultando intensa y transmite el espíritu del título.

Conclusiones
Le ha costado un poco llegar a Europa, pero al menos
Wild Arms 5 aterriza en Europa con la edición del décimo aniversario, y nos ofrece un juego de rol intenso y original, quizás un poco más facilote de lo habitual, pero con una historia que (aunque algo simple a veces) nos enganchará y llevará a lo largo de toda la aventura que tiene que plantearnos. Sin embargo, el juego está íntegramente en inglés, por lo que la barrera idiomática puede ser un obstáculo para los usuarios que estén interesados en el juego. Sus virtudes son evidentes, y aunque quizás no sea tan sobresaliente como algunos de los grandísimos representantes del género que tiene la consola de Sony, está claro que está destinado a satisfacer las ganas de rol de calidad de quienes se decidan a jugarlo.