| Gráficos: | 6.5 | |
| Sonido: | 8 | |
| Jugabilidad: | 8 | |
| Diversión: | 8 |
| Total: | 7.5 |
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La saga Wild Arms alcanza su décimo aniversario que, en realidad, es el duodécimo ya a estas alturas. Y es que PlayStation recibió en Japón este juego de rol de Media Vision en 1996, y luego, un año más tarde llegó al mercado americano. Finalmente, su aparición en Europa ocurrió en 1998. En cualquier caso, supo hacerse un importante hueco en el mercado por ser uno de los primeros juegos de rol de PlayStation y, sobre todo, por su original apuesta estética inspirada en Lejano Oeste a través del mundo de Filgaia.

Wild Arms se caracterizó por unos personajes profundos, un trío de protagonistas bien desarrollados, importante presencia de puzles, y unos combates duros, conformando uno de los títulos del género más apasionantes y difíciles de su época manteniendo un estilo de juego considerablemente tradicional. Ése fue el principio de una saga que alcanza con ésta su quinta entrega gracias a PlayStation y PlayStation 2, además de una entrega para la portátil PSP que todavía no ha llegado a Europa: Wild Arms Crossfire.
A lo largo de las diferentes entregas de la srie se han ido introduciendo diferentes novedades, con mayor o menor acierto, y ahora con la quinta entrega la saga busca dar un nuevo giro en varios conceptos y corregir algunas de las novedades que quizás no habían funcionado tan bien. En cualquier caso, cuando se introducen cambios es posible que estos sean positivos o que el resultado obtenido no sea tan satisfactorio, y la verdad es que la cuarta entrega fue bastante satisfactoria en muchos sentidos, lo que nos sitúa en una de las cuestiones más repetidas a la hora de hacer que una saga avance: ¿Si algo funciona, hay que cambiarlo? Con un corolario evidente: Si no se cambia, pierde frescura. Quizás por ello muchas veces se decide optar por la búsqueda del punto medio, lo que puede inclinar siempre la balanza más hacia lo positivo o hacia lo negativo.
Wild Arms 5 mantiene los puntos clave de la saga gracias a una historia bien elaborada que se sustenta en un mundo poco habitual en el género y personajes bien desarrollados, un interesante sistema de batalla y muchas misiones y retos por afrontar. Eso se ha mantenido inalterado, y es lo que hace de éste un gran juego de rol, pero la verdad es que las novedades incorporadas pueden ser más discutibles, aunque irá –evidentemente- por gustos personales, del mismo modo que las muchas novedades que representó Final Fantasy XII han encantado a unos y desagradado a otros. Pese a todo, la verdad es que mantiene todo el espíritu y una cosa está clara: si te gustaron las anteriores entregas, disfrutarás mucho con este juego.

Quizás uno de los puntos que pueden jugar en su contra, sobre todo a la hora de captar nuevos aficionados, es que Wild Arms 5 mantiene ese sabor añejo que puede echar atrás a quienes no gusten en exceso de los juegos de rol más clasicotes, pero, sin embargo, sus combates no son extremadamente duros ni se presenta en el título una curva de dificultad exigente. De hecho, la dificultad puede resultar un poco baja tanto a nivel de luchas como de puzles, a diferencia de lo que pasaba en los primeros pasos de la saga, hasta tal punto que incluso puede ser difícil encontrar combates que puedan ponernos en una situación de intenso peligro. En cualquier caso, esto se compensa con una buena duración, pues la aventura principal se completa en torno a las cuarenta horas de juego, y, evidentemente, esto se incrementa si lo que queremos es desentrañar todos los secretos que esconde Wild Arms 5.
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