La saga de lucha cumple su décimo aniversario con el primer juego creado directamente en consola, esta vez, exclusivo para PlayStation 2. Prepárate para luchar.
Complementan las opciones de juego la Arena de Almas y el Museo. El primero no es sino una serie de variaciones sobre el más tradicional modo arcade: una sucesión de combates sin más complicaciones ni historias, incluyendo, asimismo, la variación conocida como Misión, donde llevar a cabo una serie de requisitos especiales, ya sea completar el combate en un tiempo determinado, sobrevivir a una ronda de combates, o enfrentarnos a enemigos especiales, como enormes monstruos de piedra. El Museo es una recopilación de galerías de imágenes, vídeos y fichas de los personajes, elementos todos ellos que habremos ido desbloqueando previamente durante los diferentes combates de los diversos modos de juego del título.

Gráficamente, este
Soul Calibur presenta entornos impresionantes, llenos de efectos y con un colorido digno de mención. Los escenarios destacan por su exotismo, su buen diseño y amplitud, sin olvidar el riesgo de salirnos del
ring o ser lanzados fuera por el enemigo. El nivel de detalle es elevado, tanto en personajes como en los escenarios, siendo estos últimos los más favorecidos por la lógica y esperable evolución gráfica desde la anterior entrega, lo que no impide que los personajes luzcan maravillosamente, las nuevas incorporaciones tengan un diseño a la altura de sus compañeros, y las animaciones se muestren algo más fluidas en este título. El apartado técnico se ve completado con unas melodías de gran calidad –compuestas por Junichi Nakutsuru- que no concuerdan con unos efectos de sonido rescatados en su mayoría de la anterior entrega y, sobre todo, las voces, quizá comprimidas en exceso, pues suenan en ocasiones mal y con un cierto aire de "enlatamiento" sospechoso, tanto en japonés como en inglés.
La enorme plantilla del juego, que presenta inicialmente 18 personajes, se irá abriendo ante nuestros ojos poco a poco, si bien hay que tener en cuenta que habrá personajes exclusivos para algunos modos de juego ya que, por ejemplo, no todos tendrán una historia para Relatos de Armas. Cada uno de ellos cuenta con un sus ocho armas, cada una con diferentes cualidades, lo que aumenta más si cabe las posibilidades de cara al jugador, aunque sin dar un gran salto con respecto al anterior título, que a su vez ya fue criticado por incorporar pocas novedades con respecto a
Soul Calibur. De este modo, las pautas de juego básicas se mantienen intactas, del mismo modo que con el sistema de control, resultando algo falto de sorpresas en su jugabilidad salvo por las nuevas incorporaciones.
Conclusiones
El tercer Calibur mantiene la tónica de no aportar grandes novedades en el aspecto jugable puro y duro que ya vimos en la segunda entrega, pero consigue depurar más lo logrado anteriormente al mismo tiempo que incrementa el plantel de luchadores e incluye novedades que son dignas de atención, como el creador de personajes. Sus nuevos modos de juego son dispares, ya que si Relatos de Almas se desvela como una evolución muy conseguida (aunque mejorable) del clásico modo Historia, Crónicas de Armas está falto de agilidad, diversión y el buen diseño deseable, convirtiéndose en una apuesta curiosa, una puerta hacia la incorporación de nuevos elementos en el futuro, pero que no ha conseguido plasmarse debidamente en
Soul Calibur III.

Pero estamos, ante todo, ante un juego espectacular, con combates rápidos y llenos de emoción, capaz de satisfacer tanto a los expertos como a nuevos jugadores, aunque su falta de novedades en algunos aspectos jugará en su contra de cara a los que ya conozcan los anteriores juegos y que, en esta ocasión, sólo tienen como posibilidad jugarlo en PlayStation 2.