Una de las películas de culto de los años 80 retorna en forma de videojuego, que nos cuenta qué hubiese pasado después de cambiar ligeramente el final.
Otro aspecto interesante que lo aleja del clon estandar, aparte de su ya citado "toque estratégico", es la forma de lidiar con la policía. En primer lugar, en el juego no podremos disparar contra inocentes, siguiendo la estricta ética de Tony Montana. Pero al atropellar gente y meternos en líos, un medidor de persecución policial se irá llenando, y una vez esté repleto aparecerá la policía. Cuando llegue, si guardamos las apariencias, podremos negociar con ellos, pero si fracasamos solo nos quedará la opción de huir, para la que tendremos un tiempo límite; si lo agotamos, tal y como nos dice el propio juego, "estamos jodidos", y las balas comenzarán a impactar en Tony, con una muerte inevitable en los próximos segundos.

Aparte del diseño del juego en general, que combina las misiones (algunas de ellas bastante mejorables) con la gestión del imperio de la droga, Scarface tiene un sistema de combate bastante curioso. El sistema de disparos es similar al de los últimos juegos de acción en tercera persona, permitiéndonos enfocar a un enemigo y tener cierta libertad para apuntar con precisión moviendo con el stick analógico el punto de mira de forma relativa al enemigo enfocado, lo que nos permite hacer disparos especiales como desmembramientos o disparos a la cabeza o a la entrepierna. Esto, y jurar en arameo en medio de un tiroteo (hay un botón para ello), va subiendo un medidor de "bolas" que, una vez repleto, nos permitirá entrar en el modo de furia. En este estado pasaremos a la visión en primera persona y nos moveremos más rápido, haciendo punto de mira automático en todos los enemigos, mientras la visión se torna rojiza. Una vez terminado este estado nuestra salud se recuperará completamente.
A nivel gráfico Scarface no resulta llamativo, pero sí competente, con un motor gráfico que en ocasiones se ralentiza pero que generalmente mueve bien los entornos –pese a que el primer nivel, un tanto simplón, puede engañar-. La Miami de los años 80 y sus alrededores está bien recreado, no con un estilo de homenaje kitsch, como en Vice City, sino de forma más realista, aunque conservando el estilo de las edificaciones y la vestimenta. Las caras están bastante bien hechas, especialmente la de Montana (Al Pacino), así como la animación y el nivel de detalle en general. Es un apartado correcto, lejos de lo visto en otros juegos de PS2, pero sin fallos graves.
El apartado sonoro llama mucho la atención. El juego no ha sido doblado al castellano, únicamente subtitulado, y los diálogos cuentan con un exagerado número de palabrotas, tanto en inglés como en español cubano; es muy común que en una misma frase abunden palabras como "fuck", "coño", "culo", creando un estilo muy peculiar. Tony está doblado por Al Pacino, que vuelve a poner ese extraño acento hispano, y la ambientación en general es muy buena. La banda sonora incluye tanto temas de la película como canciones de los años 80, siendo también uno de los puntos más fuertes del juego.

Scarface es un buen juego de acción que, tomando numerosos elementos de Grand Theft Auto 3 y los variados clones que ha tenido durante los últimos años, logra introducir ciertas características diferenciales. El sistema de disparos, con el medidor de rabia y el subapuntado, está francamente bien, mientras que el diseño del juego en general nos exige más cosas que cumplir las misiones, obligándonos a gestionar nuestro imperio de la droga de diferentes formas si queremos progresar. El punto flojo está en las misiones, algunas de ellas no son tan variadas y divertidas como nos hubiese gustado. Aún así se trata de un buen juego, especialmente recomendado para los amantes de la película y los aficionados a GTA.