Rayman se enfrenta a los conejos maléficos, también en PlayStation 2 y PC.
La mayoría de los minijuegos se pueden clasificar con mayores o menores concesiones en dos grupos: disparos y carreras. Un tercer grupo sería completamente heterogéneo, y es muy posible que algunos de nuestros juegos favoritos (o, cuando menos, los más sorprendentes, entren en esa categoría.) En su conjunto, los más sólidos son los de disparos en primera persona, ya que la mecánica de juego está bien implementada y, al mismo tiempo, el desarrollo y propuesta de los minijuegos consigue que no tengamos la sensación de estar jugando a lo mismo una y otra vez con diferente aspecto... y es que no es así, pese a que en los últimos tramos del juego sí puede percibirse que algunas fórmulas son quizás demasiado recurrentes. Finalmente, hay que añadir los juegos de baile, el mismo que ya os hemos contado unos párrafos más atrás, con temas musicales distintos.

La historia se va desarrollando según progresamos en los videojuegos, con una estructura fija un tanto repetitiva pero que funciona bastante bien. Cada sección del juego está dividida en cuatro minijuegos, de los que tenemos que superar satisfactoriamente al menos tres para acceder, así, al quinto y último minijuego. Esto se repite una y otra vez hasta el final del título, por lo que no tenemos muchas dudas con respecto a cual ha sido el foco del equipo de desarrollo. Queda algo descompensado en su conjunto, por la sensación de repetición que transmite, pero pese a todo es algo que se puede sobrellevar sin demasiados esfuerzos gracias al contenido de los minijuegos. En cualquier caso, según avanzamos y desbloqueamos los juegos, no tendremos razones para volver a este modo de juego, ya que la salsa de
Rayman Raving Rabbids estará en rejagarlos para mejorar nuestros resultados o en competir contra unos amigos.
Como ya hemos dicho, no todos los minijuegos estarán disponibles para el modo multijugador de manera simultánea, ya que, de hecho, muchos están diseñados para ser jugador por turnos para superar la puntuación de los otros jugadores. Otros minijuegos, pensados para ser jugados simultáneamente, no llegan a la cifra máxima de cuatro jugadores al mismo tiempo, y se queda en dos, que tampoco está mal. Del conjunto, los más divertidos son, claro está, los de juego simultáneo con otras personas, ya que funcionan muy bien y representan uno de los aspectos más fuertes del juego de Ubisoft.
Artísticamente,
Rayman Raving Rabbids hace de la fuerte plasticidad del simplón diseño de los conejos su mayor virtud, siendo sus rostros unos estupendos lienzos para presentar en ellos un catálogo de expresiones fascinante que ayuda a conformar el tono hilarante que envuelve a toda la producción. Su diseño, su histerismo, y sus voces hacen de los conejos los auténticos protagonistas del juego, no sólo por número, sino también por su personalidad. No en vano se han convertido en los protagonistas de los vídeos promocionales que llevamos viendo desde hace meses por la red, en detrimento de Rayman. Todo lo que rodea a estas criaturas es absurdo o presenta alguna intertextualidad con películas, videojuegos e incluso libros que nos hará sonreír, y es que, desatascador en mano, son peligrosos para la salud de Rayman y también para las ternillas de nuestras sufridas mandíbulas. En la vertiente técnica, es un juego bastante cumplidor en PS2 y algo corto de potencia en PC. Toda su fuerza en este aspecto se basa en el elaborado trabajo de diseño, que suple la carencia técnica.
El apartado sonoro mantiene una línea similar, ya que sin ser espectacular en sus composiciones y efectos, resulta igualmente cómica y entretenida, incluyendo del mismo modo música licenciada del tipo
La Bamba. El conjunto es sobresaliente, pese a algunos efectos sonoros algo repetitivos y alguna composición ocasional no tan acertada como las otras.

Conclusiones
El salto a los minijuegos le ha sentado sorprendentemente bien a Rayman también fuera de las fronteras de Wii, y es que aunque el control de la consola de Nintendo es más que bueno y añade todavía más humor al juego, su buena construcción hace que la apuesta jugable de estas versiones sea igualmente buena. Se pierde algo en la jugabilidad, sí, pero la diversión y el sentido del humor siguen intactos, y el sistema de control funciona más que bien en ambos sistemas.