La venerada saga de fútbol de Konami vuelve un año más, sin demasiadas novedades por el techo técnico de la consola, pero consolidando su prestigiosa jugabilidad con pequeños cambios.
La ley de la ventaja también cuenta con cambios. El icono, con el que se podía "jugar" en la anterior entrega (esperar a que desapareciese para robar de nuevo el balón al rival), ha desaparecido esta vez, haciendo de la ley de la ventaja ya no un añadido curioso sino un elemento perfectamente integrado en el juego, y sujeto al criterio, siempre desconocido para los jugadores, del árbitro. En esta ocasión no podremos hacer trucos de viejo zorro, sino limitarnos a jugar de forma normal y esperar que el árbitro ya no vaya a pitar la falta anterior; aunque, eso sí, las tarjetas de rigor sí que las sacará. Este detalle, junto con la menor incidencia de las faltas por carga, mejora el apartado de arbitraje con creces.

En el apartado gráfico Pro Evolution Soccer continúa su evolución, pero en esta ocasión es menor que nunca debido al ya comentado techo técnico de la consola de Sony. Hay un mayor número de animaciones y una manera más inteligente de aplicarlas –esto es más bien del apartado jugable-, y de nuevo hay jugadores que tienen su forma característica de moverse, léase Henry o Ronaldinho, algo que demuestra el mimo y la atención al detalle que Konami dedica a su juego de fútbol. Las expresiones faciales son ahora mejores que las del anterior juego, y las ralentizaciones algo menos frecuentes -¿llegará algún día en que no haya ninguna?-, mientras que los estadios, especialmente los nuevos –Santiago Bernabeu-, han mejorado su aspecto, aunque a costa de que la calidad del público baje.
El apartado sonoro sigue la línea de los títulos anteriores, con unos efectos de sonido para el juego en sí correctos, una banda sonora de acompañamiento para los diferentes menús del juego pegadiza, pero repetitiva, y comentarios al castellano que, aún siendo bastante acertados, no logran la variedad ni el "punch" de los que suenan en FIFA. Las comparaciones son odiosas, y la ambientación de los estadios de Pro Evolution Soccer sigue sin poder medirse, ni de lejos, con la del FIFA.

Pro Evolution Soccer 6 es un gran juego de fútbol y, aunque los cambios de esta entrega sean inferiores a los introducidos en las anteriores, solo hay que jugar primero a PES6 y luego a PES5 para darnos cuenta de que estamos ante un juego mejor; más equilibrado en sus facetas, más pulido en muchos pequeños detalles, y con unas pocas y acertadas novedades. El nivel de dificultad en general ha subido un poco y los más veteranos lo notarán al principio, pues ahora la inteligencia artificial (no de comportamiento de los jugadores, sino de iniciativa de la CPU a la hora de jugar) es algo mejor, y no tan previsible. Con un modo online para hasta ocho jugadores y algunas mejoras en la Master Liga, sigue siendo una compra obligada para los amantes del fútbol –quizás los que ya tengan el 5 quieran esperar a la nueva generación-, y esperamos que la nueva generación signifique grandes progresos en todos los aspectos.