La venerada saga de fútbol de Konami vuelve un año más, sin demasiadas novedades por el techo técnico de la consola, pero consolidando su prestigiosa jugabilidad con pequeños cambios.
En cuanto a las novedades jugables, quizás la más llamativa de todas, o al menos la que los jugadores que más horas pasaron con la quinta parte notarán al principio, es que ahora cuando cargamos a un jugador rival ya no es tan probable que nos piten falta. Éste fue uno de los mayores cambios de la quinta parte y al que más tardaron en adaptarse los jugadores, y ahora Konami ha dado una relativa marcha atrás y ya no será tan fácil que al cargar un poco contra un jugador nos sancionen, y esto se combina con un mejor sistema de detección de colisiones. También se han mejorado las entradas deslizantes, ahora son más efectivas si se hacen en el momento apropiado, aunque siguen causando una falta segura si se hacen mal. Pero lo bueno es que, aparte de que son más efectivas, tenemos ahora más posibilidades de salir con el balón controlado, en vez de que éste salga despedido casi siempre.

La inteligencia artificial también ha mejorado, y ahora los equipos son, por así decirlo, más móviles, intentando con más frecuencia cubrir los espacios dejados por un jugador que no está posición, y acercándose a recibir el balón en vez de la tradicional situación de que un jugador se quede esperando a recibir el balón parado, lo que solía resultar en que un rival cortase el pase. Los equipos se mueven ahora mejor como bloque –dependiendo evidentemente de la compenetración-, y eso se nota a la hora de contraatacar, pues no es tan difícil jugar de ese modo como en la anterior entrega. Sin embargo, a veces hay fallos de defensa un tanto inexplicables, como ocurre en el fútbol real, que dejarán "vendido" a nuestro equipo.
El comportamiento del balón también se ha mejorado o, mejor dicho, se han cambiado ciertas cosas. Los pases son ahora más alargados, menos bombeados, y los tiros más potentes pero también mas imprecisos en general; más que imprecisos, ahora tendremos que estar mejor colocados para lograr un buen disparo. También será importante taponar el balón usando el botón R2, para evitar que los rivales nos roben el balón; se ha eliminado el regate que se hacía con este mismo botón, que era un tanto irreal. Y otro impedimento para marcar gol son los porteros, que ahora son más hábiles que en el anterior juego, además de contar con un repertorio de animaciones mucho mayor. Aunque los porteros son más hábiles en general, los despejes de estos son más numerosos y más peligrosos para un posible tiro de rechace.

Otra novedad sutil, pero interesante, es la posibilidad de sacar rápido las faltas. En los anteriores juegos las faltas cortaban completamente el partido, no solo con una transición en la que todos los equipos se reposicionaban sobre el campo, sino además a veces con escenas cinemáticas que teníamos que saltar para no perder el ritmo del partido. Ahora, Konami ha incluido la opción de saque rápido de falta, en el mismo contexto en el que se ha producido, permitiendo que un contraataque no pueda ser tan fatalmente cortado por el rival o que simplemente no perdamos tiempo. Este saque de falta rápido no tiene mucha precisión, pues solamente podremos dirigirlo hacia una dirección, e incluso a veces podrá ser rápidamente interceptado por el rival.