2K Sports vuelve a la carga con su saga de baloncesto, que trae pocas pero importantes novedades.
Parte del rito de cada vez que se acerca el final del año es la llegada de las diferentes entregas anuales del los habituales títulos deportivos, como el fútbol o, en esta ocasión, el baloncesto. Lo bueno es que hay competencia en casi todas las disciplinas y eso beneficia a los usuarios por la necesidad de mejorar el producto más allá de actualizar las estadísticas y plantillas de los equipos. En esta ocasión nos encontramos con
NBA 2K9, la saga de baloncesto de 2K Sports que es, en esta ocasión, un producto que vuelve a mejorar a la entrega del año anterior.
Sin embargo, lo cierto es que las novedades son paulatinamente escasas, pues las sagas deportivas suelen establecerse en una jugabilidad bien definida, que funciona, y suele ser arriesgado introducir cambios relevantes que pueden alienar a los seguidores y no convencer a los neófitos. La verdad es que en la época de cambio a la nueva generación, la actual, se percibía la evolución técnica en animaciones, diseños, física... pero eso poco a poco se va diluyendo, y es algo que muchas obviamos porque los seguidores de las sagas deportivas en videojuego suelen ser apasionados por ese deporte, y suelen perdonar la cantidad relativamente baja de novedades, hasta que llega a hacerse evidente cierto estancamiento y las vacas sagradas dejan de serlo. Por el momento podemos estar tranquilos con
NBA 2K9, pues sigue mostrándose fresco y bien planteado, y de hecho consigue superar a su antecesor, que ya era un juego notable.
De hecho, uno de los aspecos que queremos destacar es que el desarrollo de los partidos ha ganado en fluidez y agilidad, con un control que responde con más fiabilidad a nuestras órdenes. En este sentido, cuando damos el paso desde NBA 2K8, es este aumento en la fluidez lo primero que vamos a notar, y luego, cuando nos metamos en faena, veremos cómo se ha vuelto a trabajar en el sistema de defensa, que no gustó a parte importante de los aficionados en la anterior entrega. Básicamente se ha recuperado el sistema de defensa anterior, pero se ha mejorado, y ahora sí es un paso adelante.

Cuando queramos defender tenemos que usar el gatillo izquierdo para activar ese modo, mientras que la palanca analógica derecha va a servir para indicar en qué sentido miramos con relación al rival que está en posesión del balón, de manera que se fija la defensa en ese personaje, haciéndola mucho más accesible. Hay, eso sí, espacio para mejorar el sistema, pues da la sensación de que al emplearse ese sistema se descuida la defensa de rivales que no están en posesión del balón. En cualquier caso, lo cierto es que funciona mejor que en la anterior entrega y abre una senda que deberían explorar en futuras entregas tras decidir abandonar el sistema de NBA 2K8.
Otro aspecto que ha resultado beneficiado en esta entrega es el desarrollo de la inteligencia artificial, tanto para compañeros como para los equipos rivales, beneficiándose sobre todo las jugadas en equipo, así como las estrategias durante la partida a la hora de cortar el juego al equipo contrincante, lo que repercute de manera muy positiva en el desarrollo de los partidos, con un sabor un poco más realista y bien planteado que la anterior entrega. Si a eso le añadimos la ya mencionada mayor precisión en el control, nos encontramos con un dominio superior sobre lo que sucede en la pista, todo ello orientado a mejorar la experiencia de juego.