| Gráficos: | 8 | |
| Sonido: | 8 | |
| Jugabilidad: | 8.5 | |
| Diversión: | 9 |
| Total: | 8.7 |
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La saga Mortal Kombat tiene una larga historia y puede ostentar con orgullo el honor de ser la única saga de lucha decente creada por las desarrolladoras occidentales. Poco después del boom de la lucha uno contra uno obra de Street Fighter y de los juegos de SNK como Fatal Fury, salía esta respuesta de la americana Midway, pero con mucha mayor polémica. Si los juegos de lucha no disfrutaban de demasiada popularidad entre los amantes de lo políticamente correcto, Mortal Kombat dio la campanada al introducir no solo gráficos digitalizados (es decir, los jugadores parecían de imagen real), sino también una cantidad de gore, con los sangrientos fatalities como pináculo, que hizo que de hecho las versiones consolas de algunos países saliesen con la sangre pintada de verde.
Mucho ha llovido desde entonces, y la saga continúo con la segunda y tercera entrega, que repitieron éxitos (sobretodo en los Estados Unidos), para que en el definitivo salto a las tres dimensiones, en Mortal Kombat 4, el resultado final decepcionase ligeramente. Tras unos años en los que Midway no levantó cabeza, en 2002, previa salida de uno de los creadores de la saga (John Tobias, que creó Tao Feng: Fist of the Lotus para Microsoft), salió la quinta entrega de Mortal Kombat tras unos años de silencio y, sobretodo, de paz. Deadly Alliance, como se subtitulaba, volvió a catapultar a la franquicia a los primeros puestos de ventas y a las altas calificaciones de revistas. La versión final de la sexta entrega, subtitulada Deception (en inglés, engaño), llegó hace poco a nuestras manos por cortesía de su distribuidora en España, Virgin Play.

Esta sexta parte puede considerarse una evolución natural con respecto a Deadly Alliance, sin introducir cambios radicales con respecto a la bien encaminada quinta entrega. Se mantienen los gráficos completamente 3D, el movimiento en seis grados de libertad, y la existencia de tres estilos de lucha por cada personaje, entre los que podremos cambiar instantáneamente en medio del combate, y uno de ellos usando un arma generalmente blanca.
El combate, por lo tanto, es muy continuista, destacando la importancia del uso del botón de bloqueo para evitar los ataques enemigos (y para cortar sus combos y contraatacar, lo cual nos bonificará), los cuatro botones de ataque (que generalmente corresponden a cada extremidad) y , al contrario que en otros títulos como Tekken, los pocos combos que hay: lo que hace que Mortal Kombat 6 no sea un machaca-botones, sino un juego de irnos familiarizando con los personajes. Varios combos, además, nos exigirán que cambiemos de estilo de lucha en medio del mismo, convirtiendo algunos movimientos en muy difíciles de ejecutar, pero una dificultad que con creces se ve recompensada en el resultado final. También se mantienen los ataques mágicos, que son comunes, independientemente del estilo de lucha en el que estemos, siendo curiosamente la única gran saga de lucha 3D que los tiene.

Donde Mortal Kombat: Deception innova respecto a su antecesor en lo que a los combates respecta es en los escenarios y en las amplias –y mortales- posibilidades de interacción que tendremos con ellos. Los escenarios son mucho más interactivos, y de hecho constan de varias zonas, entre las que cambiaremos al estilo de Dead or Alive: es decir, un golpe hace que nuestro enemigo (o nosotros) salgamos despedidos, rompamos el típico balcón de la estancia donde estemos luchando, y caigamos a otro patio. Los escenarios suelen tener varias zonas, y cambiar entre ellas no solo hace un extra de daño a nuestro enemigo, sino que también nos da acceso a nuevas posibilidades de interacción; pues lo verdaderamente importante de los escenarios no son los cambios de zona, sino las trampas mortales que en ellas se encuentran.
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