| Gráficos: | 6 | |
| Sonido: | 7.5 | |
| Jugabilidad: | 6 | |
| Diversión: | 7 |
| Total: | 6.8 |
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Velocidad, reflejos y algo más que ingenio al volante es lo que necesitaremos para salir vivos de uno de los espectáculos sobre cuatro ruedas más famosos de EE.UU. La verdad es que la primera toma de contacto con el juego empieza con buen pie, pero no menos cierto es que la popularidad de esta competición en nuestro país es más bien nula, pues aunque a primera vista podamos dar por sentado que estamos hablando de un juego de fórmula uno, no es así, pues el juego que nos ocupa tan solo tiene que ver con esta categoría la aparente similitud entre sus bólidos.
Pero primero cabría destacar que los principales atractivos de este deporte recaen bastante sobre el riesgo en todas y cada una de sus carreras. Imaginad 33 coches corriendo a una media de 300 Km por hora alcanzando incluso los 375 Km por hora en algunos increíbles adelantamientos. Imaginad también que a esas velocidades, en un circuito con forma oval donde el serpenteo de curvas brilla por su ausencia, se “consiguen” algunos de los accidentes más espectaculares y, claro está, ante tanta afluencia de coches a veces tornándose en grandes y múltiples colisiones.
Y es que a estos yanquis les encanta cualquier tipo de espectáculo. Y aunque tienen razón los que digan que dar 200 vueltas sobre un circuito en forma de huevo tiene poco de atractivo, en el modo de juego que representa esta modalidad se le ha tratado con bastante atención, sobre todo, para que resulte mas ameno de lo que en un principio cabria esperarse, pero ¿Por qué podemos decir esto? Veamos.
Tras la introducción en forma de video-muestra de carreras y rugido de motores, nos encontramos con el menú en que podemos ver los principales atractivos del juego: una partida rápida, una campaña completa en modo liga, el campeonato Indy 500 y el modo de clases maestras, que es una buena introducción tanto a las reglas de la competición como a pequeños trucos que harán ganar esos segundos que separan a los frustrados del montón, de los aspirantes al podio.
Y echando un vistazo a los gráficos podemos afirmar sin temor a equivocarnos que es uno de los aspectos más flojos del juego, pues aunque en las pantallas estáticas puedan mostrar un aspecto esperanzador, todo se va al traste cuando vemos en movimiento –sí, mucho coche en pantalla- unos escenarios bastante vacíos, con unas texturas poco generosas a la vista y, sobre todo, un framerate que hará que su esplendida sensación de velocidad, incluso cuando la pantalla esté vacía de coches, se convierta en la mayor lacra de este apartado.
El modelado de los coches es discreto, pues aunque tenga pequeñas diferencia en el fuselaje con respecto al de un coche de fórmula uno, comparándolo con un juego de éstos el número de polígonos empleados es más bien poco generoso. El público de formas planas acaba por demostrar que a las velocidades representadas, lo último en lo que nos fijaríamos sería en el mismo. Amén de la habitual ausencia de los 60 hzs para la versión PAL, claro.
En cuanto a la física del juego, decir que escogiendo el nivel de dificultad más alto es donde se podrá ver en todo su esplendor como con las colisiones nuestro coche va perdiendo de forma bastante creíble todas y cada una de sus piezas hasta quedar solo el piloto (solo falta que el piloto también se vaya desmontando); pues aparte de esto, en estos accidentes vistos desde una toma de repetición podremos ver como en general los desperfectos están bien representados, pero que quizás tenga algunos altibajos en cuanto al peso de los bólidos y la poca violencia con que giran teniendo en cuenta que no vamos montados en un SEAT Panda. También tiene sus cosas positivas, como pueden ser el efecto de calor sobre el coche, o los buenos reflejos de sol, que no del escenario, sobre la chapa de todo nuestro monoplaza.
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