Los ochenta se hacen con el protagonismo de Guitar Hero.
No gustaría destacar cómo el juego se aleja de un planteamiento centrado casi por completo en el rock o la música heavy para abarcar más estilos musicales combinando clásicos de diferentes estilos, como Round and Round, de Ratt, o Nothin’ But a Good Time, de Poison, o incluso Only a Lad, de Oingo Boingo. Como vemos, la selección puede gustar más o menos en función de nuestras tendencias musicales, pero desde luego es variada y representativa de la música en inglés de la época.
Al final, el principal inconveniente va a ser que ofrezca tan sólo una treintena de canciones, por mucho que el precio sea inferior al de una novedad común, e incluso algunos de los contenidos de esta entrega se muestran en inferioridad de condiciones frente a lo presentado en Guitar Hero II, como, por ejemplo, al contar con menos personajes, prescindir de la fase de Stonehenge, y no tener ninguna canción por desbloquear, ni secretos a los que acceder. Eso sí, el multijugador se aplica a todas las canciones, y el modo práctica es una aportación interesante. Pero sigue luciendo falto de contenido, quizás por no convertirlo en una alternativa real a la saga principal y reforzar su posición como producto complementario.

Guitar Hero: Rocks the 80s se juega exactamente como sus antecesores: con la guitarra que incluye emulando un instrumento real, conectada al puerto del mando de la consola, tendremos que pulsar los botones situados en el extremo (hasta cinco) que representan los cinco trastes de la guitarra, teniendo que pulsarlos de uno en uno, o varios a la vez, para simular la pulsación de las cuerdas a la hora de tocar las notas que se pueden dar en una guitarra de verdad, todo ello acompañado del golpeador que, con el pulgar de la otra mano, moveremos arriba o abajo para que éstas suenen. Además, se incluye igualmente una palanca con la que aplicar efectos (normalmente,
vibratio), con la que sumar, así, más puntos.
Por supuesto, para quien no conozca la saga, hay que recordar que no se trata de buscar una experiencia de simulación, sino que es éste un juego arcade por completo que se sirve del periférico con forma de guitarra para buscar una experiencia de juego más sólida.
Según enlazamos aciertos, nuestra puntuación se puede ir multiplicando, y si ponemos la guitarra en vertical cuando la barra medidora de aciertos (el Star Power) llega a un nivel determinado, entraremos en un modo especial en el que esa puntuación se volverá a multiplicar, acompañado de interesantes efectos y y acompañamientos visuales.
En realidad, toda la materia jugable se ha mantenido completamente inalterada, con una buena diferenciación entre los niveles de dificultad incluidos en el juego, y un diseño del ritmo de las canciones, a la hora de indicarnos qué tocar, mucho más acertado y acorde con lo que se escucha. Como siempre, mucho más fiel cuanto mayor sea la dificultad.
La presentación y acabado gráfico del juego no han variado de manera reseñable tampoco. Claro, la estética sí se ha revisado para ser acorde con la temática del juego, pero nada más. Como dato curioso, el resto de miembros de nuestra banda se ha quedado en una época más actual y no ha entrado en la máquina del tiempo de este título, ya que son exactamente los mismos modelados que en Guitar Hero II, una sensación demasiado continuada debido a esos pequeños fallos que parecen mostrarnos que no se ha puesto toda la atención y mimo que se podría esperar en el juego.
El apartado musical, claro, es el más destacable del título. A nivel artístico cada canción es un mundo, y aunque no son las versiones interpretadas por los artistas originales suenan bastante convincentes, que es de lo que se trata. En el apartado técnico, el sonido es nítido, contundente y adecuado para lo que nos propone el apartado jugable, con voces (como los abucheos del público cuando lo hacemos mal) y otros efectos también reciclados.

Conclusiones
Desde luego, si vamos a adentrarnos en el mundo de Guitar Hero, por mucho que nos atraigan los años ochenta, ésta no es la mejor opción. El primer título, y, por supuesto, su secuela se presentan como títulos más completos, consistentes, con más canciones, y, en definitiva, mejores también por esos pequeños detalles.
Guitar Hero: Rocks the 80s se presenta, en definitiva, como un buen juego destinado muy especialmente a quienes ya saben qué da la saga a la que pertenece, y que buscan este tipo de música, pese a perder algunas opciones y contenidos presentes en Guitar Hero II. Es, por tanto, una expansión en toda regla para aficionados al juego que quieran más contenido y, para lo demás, ya tengan en su casa los otros.