Una historia de samuráis clásica para un juego de acción que rebosa espectacularidad llega a PlayStation 2 de mano de uno de los gurús del videojuego.
El sistema se nos antoja no sólo dinámico, sino muy divertido, pero falla en que su dificultad es francamente baja, no tardando demasiado en volverse algo repetitivo y simplón, no tanto por una falta de profundidad en las posibilidades de lucha, sino por un desequilibrio en éste (usar el ataque especial Kamui es muy fácil y recurrente) y la baja inteligencia artificial de los enemigos. Esto produce algo contradictorio, pues si bien la jugabilidad es buena, se diluye no sólo en los cortísimos niveles que componen el título, sino en su diseño simplista para los cánones actuales, pero sobre todo porque los enemigos no dan razones reales para aprovechar las posibilidades de los personajes.

Y es que, pese a todo, y aun teniendo en cuenta que el juego incluye un sistema de experiencia mediante el cual vamos mejorando nuestras estadísticas en aspectos como salud, defensa o ataque, el esquema de juego es básico. Como ya os hemos dicho, los enemigos no representan un gran inconveniente en cuanto a su astucia, pero tampoco por cantidad, lo justo como para acumular suficiente energía para hacer un Kamui, repitiendo este proceso una y otra vez. Y vuelta a empezar. Sí, es tan repetitivo como suena, lo que no hace sino arruinar en buena medida la experiencia de juego.
A nivel técnico,
Genji muestra unos gráficos detallistas y llenos de color que conforman unos entornos terriblemente sólidos con multitud de efectos visuales, sobre todo los referentes a la iluminación, además del cada vez más popular
motion-blur y demás parafernalia para resaltar los espectaculares Kamui. Este colmado aspecto se consigue tanto por su limitado tamaño y rango de movimiento, así como por el uso de cámaras fijas (que, eso sí, muestran siempre un ángulo de la acción apropiado que no dificulta nuestro progreso en el juego). En líneas generales, el juego apenas presenta fallos en este sentido, lo que se ve complementado con unas animaciones suaves y fluidas, con algo de brusquedad al ralentizarse la acción. Los diseños de enemigos y protagonistas son igualmente magníficos, con algunos realmente sorprendentes, aunque los mejores se han reservado, cómo no, para los enemigos finales.
Por su parte, en lo referente al apartado sonoro, nos ofrece una música y efectos especiales de gran calidad artística y técnica. Las melodías, con un marcado toque de composiciones medievales japonesas (orquestadas por completo), son quizá de lo más logrado del juego, conformando una ambientación de ensueño. Las voces japonesas son la puntilla que completa un apartado más que sobresaliente, por supuesto con los textos en español.

Conclusiones
Estamos ante un juego de acción divertido mientras dura, que no es mucho, dada su brevedad extrema, y pese a la excesiva simplicidad de su desarrollo, que logra destacar no sólo por su ambientación mitológica (tanto a nivel gráfico como sonoro) entre otros títulos de su mismo género, sino también por la incorporación de elementos jugables (el Kamui) que, sin embargo, no acaba de resolver demasiado bien por la balanza de la dificultad, pues el juego apenas representará un reto para la mayoría de los jugadores. Además, está diseñado para que repitamos una vez tras otra el mismo esquema de juego, algo que es un serio hándicap a la hora de proporcionarnos la diversión esperable de un juego como
Genji. Es el primer trabajo de Game Republic, y aunque hay elementos que depurar, el trabajo realizado es encomiable, aunque recomendado sólo para los que estén más interesados en el género, ya que el catálogo de PlayStation 2 presenta múltiples alternativas mejor realizadas.