La historia de Vincent Valentine se cuenta a fondo en este juego de acción entretenido, pero genérico.
Además de disparar con las diferentes armas del juego y realizar ataques en primera persona, Dirge of Cerberus también cuenta con magia y con límites. Podremos equipar nuestras armas con materia, y luego realizar ataques mágicos cuando la barra en cuestión esté llena. Estos ataques son tremendamente efectivos contra los enemigos, haciendo un daño no individual sino de grupo. Por otra parte está el límite, que en vez de un ataque super potente, como en FFVII, es un estado en el que Vincent se convierte en una bestia con ataques mucho más potentes y varios hechizos mágicos. Este estado dura un tiempo limitado, en el cual podremos realizar auténticas masacres contra los enemigos. Estos dos detalles hacen la jugabilidad de Dirge of Cerberus más variada.

El gran problema de Dirge of Cerberus es que es un juego de acción muy genérico. Es cierto que todo está ambientado en el fantástico universo de FFVII, pero en un juego de acción la historia siempre es secundaria con respecto a la jugabilidad. Los niveles son excesivamente lineales y muy poco interactivos, y los enemigos muy poco variados y con un comportamiento muy previsible y una inteligencia artificial muy simple, lejos del nivel de los actuales títulos de acción de PS2. Las batallas con los jefes finales son divertidas, pero el trayecto que hay que realizar para llegar hasta ellos se hace en ocasiones muy monótono.
Lo que el juego no tiene de variado en los niveles y enemigos, sí lo tiene en la evolución del personaje. A medida que ganemos puntos podremos mejorar las habilidades y cualidades de Vincent, y también las armas con las que cuenta. Especialmente útil es la pistola Cerberus, que puede mejorarse en muchos aspectos, e incluso combinarse con un punto de mira para poder disparar desde muy lejos. El resto de las armas están bien, aunque quizás pequen de ser un tanto genéricas.
El apartado gráfico del juego es bastante bueno, con un fantástico modelado de los personajes, destacando especialmente Vincent, como es de esperar. Los escenarios son bastante amplios pero a veces también repetitivos, aunque se echa en falta algo más de interacción más allá de los eventuales barriles explosivos. El juego se mueve sin ralentizaciones, sin ser un espectáculo gráfico pero con un estilo artístico atractivo. Sin duda lo mejor de los gráficos son las escenas cinemáticas. Por una parte están las pre-renderizadas, que son espectaculares, aunque no muy numerosas, y por la otra las generadas por el propio motor gráfico del juego, que no están al nivel de las primeras pero que lucen bastante bien. Los que no disfruten con las secuencias que interrumpen la acción del juego deberían alejarse de Dirge of Cerberus, pues son muy abundantes, y de hecho tienen tiempos de carga.
A nivel sonoro cuenta con una selección de temas musicales bastante decente, aunque no memorable, con composiciones que recuerdan a música de anteriores Final Fantasy, junto con unos efectos de sonido competentes y voces en inglés subtituladas en castellano.

Dirge of Cerberus: Final Fantasy VII es un juego de acción correcto, decente, pero nada más. Para los fans de Final Fantasy VII es una compra obligada ya que la historia cuenta las claves de uno de los personajes más carismáticos y misteriosos de uno de los juegos más aclamados de todos los tiempos. Los que busquen únicamente un juego de acción encontrarán en Dirge of Cerberus algo bastante genérico, que tienda hacia una monotonía solo interrumpida por las magias y por unas batallas contra jefes finales interesantes. Cada compañía tiene sus especialidades, y obviamente la acción no es la de Square Enix, hasta que se demuestre lo contrario.