De los creadores de Everybody’s Golf, llega una nueva opción en el campo del tenis.
El juego presenta un nivel de dificultad bastante bajo en realidad durante casi todo su desarrollo, presentando pocos y escasos problemas durante su desarrollo, aunque si tenemos en cuenta que está orientado a un público más familiar y, además, con un foco de atención especialmente centrado en el multijugador. Si nos centramos en la vertiente de crear un jugador, con todo lo que ello conlleva, la experiencia de juego es más enriquecedora, y puesto que hay que construir al personaje desde la base puede ser algo más divertido, aunque un sistema de experiencia se hubiese agradecido sustancialmente, pues la personalización se centra en el aspecto del personaje. Los juegos de entrenamiento, eso sí, cumplen su función, pero el título no llega a plantear realmente situaciones en las que se incentive al jugador a concentrarse en dichos procesos.
Esto se ve compensado con un plantel de jugadores amplio que va desbloqueándose según avanzamos, mejorando continuamente sus características, haciendo que sea más fácil llegar a las bolas y realizar golpes más eficaces si nos vamos preocupando de usar el mejor jugador disponible en cada momento. Es por esto por lo que la dificultad del juego resulta baja en líneas generales, aunque siempre podemos optar por ponernos las cosas difíciles nosotros mismos. Por desgracia, la inteligencia artificial de los adversarios no es gran cosa, con algunos movimientos sin sentido y errores poco o nada justificables incluso en niveles avanzados.

Se echa en falta algún tipo de torneo ortodoxo, con sus sets completos, y algunos modos de juego más que añaden más variedad al paquete de contenidos, pero desde luego quienes estén buscando un juego más completo en este sentido seguramente opten por títulos más consolidados tanto en el campo de simuladores o en el rango de los arcade que no pretendan hacer de la sencillez absoluta su principal virtud.
El multijugador es bastante simple en su premisa, sin ofrecer muchas opciones, pero cumple el objetivo principal de permitirnos jugar en pocos minutos, tanto en un uno contra uno como a dobles. Una vez más, hay títulos con más opciones y posibilidades en este campo, pero el toque desenfadado de
Everybody’s Tennis y su jugabilidad tan sencilla el proporcionan cierto toque especial. Es, por tanto, un multijugador sólido, divertido y directo capaz de ofrecer diversión en unos breves instantes; se mantiene, por tanto, en la línea general de lo que ofrece el juego.
A nivel gráfico es un juego sencillo en el que se ha buscado más ofrecer entornos y personajes amigables por encima del poderío técnico. Su estilo visual es agradable, una vez más, desenfadado, y aunque no sorprende en ningún aspecto concreto, sí resulta consistente y no tiene fallos destacables. Pero virtudes tampoco, salvo, eso sí, las fluidas y suaves animaciones de los personajes, pese a su estilo torpón y simpático. Los gráficos se ven acompañados por unas composiciones musicales muy generales y algo carentes de cuerpo, pero con buenos efectos de sonido. No molesta, claro, pero suena quizás demasiado genérica.

Conclusiones
Entendiendo
Everybody’s Tennis como un juego en el que la sencillez y accesibilidad lo son todo para poder permitirnos jugar en pocos minutos con cualquier persona, con una curva de aprendizaje mínima, y capaz de no marcar severas diferencias entre jugadores en ese contexto, favoreciendo por tanto partidas rápidas e igualadas, queda claro que el juego consigue lo que se propone sin género de dudas. Pero si estamos buscando algo más complejo, quizás sea más acertado buscar otras opciones en el catálogo de PlayStation 2.