| Gráficos: | 9 | |
| Sonido: | 8 | |
| Jugabilidad: | 8.5 | |
| Diversión: | 8.5 |
| Total: | 8.5 |
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En los últimos tiempos Atari está desarrollando, produciendo o distribuyendo una gran cantidad de juegos basados en el manga Dragon Ball, y siempre que analizamos uno hacemos hincapié en un hecho: el manga terminó oficialmente en el año 95, y la serie de televisión poco después, y aunque ésta continuó con la saga GT, en la que el creador original, Akira Toriyama, poco tuvo que ver, las buenas ventas y la expectación alrededor de los juegos de Dragon Ball pueden explicarse por la tardía llegada de la serie a los Estados Unidos (finales de los 90) y sobre todo por el buen recuerdo que dejó en Europa, donde fue la punta de lanza de la llegada en masa del tebeo japonés (es decir, el manga) al viejo continente. Dragon Ball fue todo un fenómeno social y, aunque hizo que las asociaciones de padres se tirasen de los pelos, éstas seguro que lo echan de menos cada vez que protestan por South Park o Grand Theft Auto.

Como sacado de un viñeta del manga
El primer Budokai salía después de unos últimos juegos de Dragon Ball bastante mediocres (Final Bout en PS One supuso una decepción), y dejó un buen sabor de boca a los jugones pese a las numerosas carencias. El segundo, lanzado hace un año, corregía buena parte de los defectos del primero, abarcaba toda la serie Z y, sobre todo, adoptaba el estilo gráfico Cell Shading (el que usa Zelda: Wind Waker o Jet Set Radio), cada vez más famoso, pero especialmente apropiado para un juego de Dragon Ball considerando los dibujos “con rotulador de un milímetro” de la serie de animación. El Cell Shading hizo que los combates pareciesen los de la serie de televisión, pues DIMPS (desarrolladores) lo implementó de tal forma que quedaba como anillo al dedo.
Poca información se hizo pública durante los últimos meses sobre esta tercera parte, y de hecho se pensaba que pocas novedades se podrían incluir, una vez mejorado ligeramente todo lo jugable del primero, expandido el plantel de personajes y encontrado un estilo gráfico idóneo. Sin embargo, Bandai y Atari pueden cantar victoria. Han podido incluir más personajes (los de las películas y alguno de GT), nuevas características como las fusiones y, sobre todo, cambios en la jugabilidad que lo hacen tremendamente fiel a la serie. Por no hablar de un modo historia muy completo. Budokai también mantiene el inicialmente desconcertante pero a la larga muy interesante y original sistema de cápsulas, permitiéndonos configurar a cada personaje con las técnicas que queramos, y sobre todo incentivándonos a seguir jugando para conseguir aquella técnica que tanto nos gustaría usar (las más ocultas y difíciles de encontrar son las más deseadas: fusiones varias, transformaciones en cuarto nivel de super guerrero o ataques definitivos espectaculares).

El padre de Goku es un personaje secreto
Sin embargo, la estrella de esta edición de Budokai es el conjunto de cambios que se han aplicado a la jugabilidad. Estos convierten a Budokai en un juego de lucha “cinemático”, con numerosos ataques que convierten al juego de lucha uno contra uno en un episodio de la serie de televisión con cierta interactividad por nuestra parte. Pero las básicas siguen intactas, es decir, dos luchadores, dos barras de energía (una de vida y otra de Ki) y una lucha a un solo asalto donde solo puede que dar uno, aunque también puede haber doble KO.
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