Goku y amigos regresan a PlayStation 2 justo a tiempo para la campaña navideña con el tercer título de la serie Budokai Tenkaichi.
Son extras interesantes, pero de poca relevancia, todo sea dicho. El resto de modos de juego van entre lo realmente sorprendente y lo anodino, que viene a ser lo más habitual en el género de la lucha. Así, la Batalla definitiva nos va a presentar un total de cuatro opciones de juego, entre las que va a destacar una especie de juego eminentemente conversacional, con bastantes opciones propias de los juegos de rol con el objetivo final de enfrentarnos a siete enemigos, con un límite temporal de siete días. Es curioso, aunque no demasiado atractivo en realidad, si bien es cierto que nos recompensa con múltiples premios.
También nos podemos enfrentar a enemigos por equipos, estructurados por vínculos temáticos más o menos verosímiles, teniendo las luchas, además, algunas circunstancias especiales a las que hacer frente. El resto de opciones son las que se extraen mediante el sistema de Fusión de Disco.

Bastante estrambótico puede resultar la Gira Mundo Dragón, donde el protagonista será el gran héroe de la Tierra, el señor Satán, que no es sino un conjunto de torneos que comienzan en momentos determinados. Es curioso, pero no aporta mucho al sistema de torneos. La lista de modos de juego la cierra el sistema de duelos, esto es, los enfrentamientos contra la máquina o contra otros jugadores, echándose en falta el cada vez más demandado juego en línea, que sí se ha contemplado de cara a la futura versión de Wii. En este conjunto de duelos nos encontraremos también el modo práctica, y la opción de ir personalizando a nuestro personaje con diferentes técnicas de lucha, que podremos enviar a nuestros amigos pues el juego nos dará un código que otro usuario, en su casa, puede introducir y ver qué tal se defiende nuestro luchador personalizado.
A nivel gráfico, el juego ha mejorado los diseños de personajes y de escenarios, aunque estos siguen resultando un poco vacíos. Pese a todo, cuentan con más elementos que se pueden destruir, y el conjunto global es algo más variado, pero sin progresos destacables en ninguna vertiente. Las animaciones y la velocidad del juego sí se han trabajado más, haciendo que el juego sea mucho más dinámico (en ocasiones incluso vertiginoso), y hay algunas caracterizaciones que sí han avanzado un poco, al igual que diferentes elementos de la presentación del juego.
La música, por su parte, vuelve a prescindir de la banda sonora original japonesa para optar por las canciones de la serie en su emisión estadounidense, que sin ser malas (todo lo contrario) pueden ir contra la inmersión del jugador europeo, que sí disfrutó de las melodías originales (con mayores o menores aberraciones en sus adaptaciones idiomáticas). Las voces, por su parte, salen por defecto en inglés y bien vale ponerlas en japonés por no soportar a los lamentables actores con voces de pito o imposturas ridículas; después de todo, está completamente subtitulado al español y bien vale la pena ahorrarse el sufrimiento de los intérpretes norteamericanos.

Conclusiones
Dragon Ball Z Budokai Tenkaichi 3 sigue avanzando en la fórmula jugable, pero los cambios son poco destacables en su conjunto, e incluso es posible que algunas de las modificaciones no acaben de ser del gusto de los aficionados a la serie. No se trata de un juego malo, ni peor que los anteriores, pero desde luego empieza a ser palpable que la fórmula ya no es tan refrescante, y las modificaciones introducidas no representan un paso adelante significativo, de manera que quienes tengan el anterior capítulo deberían plantearse si el conjunto de aportaciones es lo suficientemente importante como para adquirir esta entrega. El resto tienen en
Dragon Ball Z Budokai Tenkaichi 3 la mejor opción posible.